Mi Hermano, el Poderoso Demonio Sesshomaru (Fan Fic)

Inuyasha

Inuyasha se encontraba jugando en el bosque cuándo el sonido de una pelea llamó su atención, se acercó con mucho sigilo al lugar de donde provenían los sonidos, se escondió entre unos arbustos y movió las ramas con cuidado para no ser descubierto.

En el claro del bosque vio como un grotesco monstruo intentaba infructuosamente herir a un joven youkai de cabello platinado como el suyo.

-¡Voy a hacerte pedazos! – Gritó con furia el montruo – Y después de hacerte pedazos voy a devorarte.

-¡No me hagas reír! – Le respondió el joven – Una escoria como tú jamás podrá hacerme daño, mucho menos devorarme.

-¡Insolente! – Dijo lanzándole un zarpazo – ¿Acaso crees poder derrotar al poderoso Goromatsu?

-¿Poderoso tú? – Le dijo mirándolo con desprecio – No eres más que una criatura repugnante e insignificante.

-¿Insignificante yo? – Gruño el monstruo.- Te enseñaré quién es el insignificante aquí, voy a matarte lentamente, me rogarás por tu vida.

Goromatsu se abalanzó sobre el joven que lo esquivó con una rapidez y habilidad sorprendente al tiempo que extendía su mano derecha y de sus dedos brotaban delgados hilos de enegía que se convirtieron en un látigo de luz, golpeando a Goromatsu haciendo que su pecho se cubriera de sangre debido a la herida.

-¡Maldito! – Exclamó tocando su pecho y mirando su mano cubierta de sangre.

El joven sonrío y con una voz muy calmada y fría le preguntó:

-¿Qué no dijiste que ibas a hacerme pedazos y a devorarme? Me ibas a matar lentamente, ¿recuerdas? Ibas a hacer que rogara por mi vida, ¿acaso un poco de sangre te intimida? ¿El poderoso Goromatsu tiene miedo de un simple latigazo?

Goromatsu miró al joven que lo esperaba dispuesto a seguir luchando. Inuyasha seguía la lucha con atención, escondido entre los arbustos.

-¿Cómo no tiene miedo de ese monstruo? – Se preguntó – Es mucho más grande y poderoso que él.

Sus ojos grandes por la admiración que le producía el valor del joven no querían perderse detalle de la lucha, el sol comenzaba lentamente a descender y los rayos rojizos le daban a la escena un ambiente irreal.

La figura del joven parecía llenarse de luz y de brillo mientras esperaba por su contrincante.

Goromatsu comenzó a reírse, el joven frunció el ceño y le preguntó molesto:

-¿Qué te parece tan gracioso?

-Creo que te subestimé – le dijo – creí que saldrías corriendo al atacarte, pero veo que lo que deseas es volverte más fuerte. Es una pena que hasta aquí llegaron tus aspiraciones porque voy a matarte ahora, pero antes dime, muchacho… ¿Cómo te llamas?

-¿Para qué quieres saber mi nombre? – Le preguntó poniéndose a la defensiva.

-Te ganaste el derecho a que en el futuro cuándo vea esta cicatriz en mi pecho recuerde al jovencito que me la hizo y al que me dio tanto placer matar.

-¡Humm…! Si lo que deseas saber es mi nombre, me llamo Sesshomaru y serás recordado como el tonto que cayó ante mi poder.

-¡Muere, maldito! – Dijo Goromatsu atacándolo con toda su fuerza.

Sesshomaru sonrío con desdén y esperó a su atacante, hizo un suave movimiento con su mano y el látigo de luz volvió a brotar de sus dedos, esta vez más poderoso que antes, ascendió y descendió con la velocidad del rayo golpeando el cuerpo de Goromatsu partiéndolo a la mitad.

-¿Cómo es posible esto? – Dijo agonizando – Eres solo un niño. ¿Cómo pudiste vencerme?

-Yo, Sesshomaru, quuiero ser el demonio más fuerte que exista. Tú no eras rival para mí, solo fuiste un rato de entrenamiento.

Goromatsu lo miró, lamentó no haberlo matado antes.

-Te veré en el infierno, Sesshomaru – le dijo antes de exhalar su último aliento – te estaré esperando.

-Tendrás que esperar mucho tiempo – dijo pasando su mano para arreglar su cabello – yo, Sesshomaru, me convertiré en el youkai más poderoso de esta era.

Inuyasha sentía un escalofrío cada vez que se pronunciaba el nombre del joven, la admiración que había en sus ojos se había transformado repentinamente en miedo, no podía creer que la magnífica figura que estaba ante él, era la de su tan temido medio hermano.

Con cuidado cerró las ramas de los arbustos que había abierto para ver la pelea, se congeló al ver que Sesshomaru se daba vuelta y miraba directamente hacía los arbustos donde se encontraba escondido.

-¡Qué no me vea! – Pensó temblando – ¡Qué no me vea!

Sesshomaru miró los arbustos con atención, le pareció ver un movimiento sospechoso en ellos.

-¿Habrá alguien escondido ahí? – Se preguntó – La peste de este monstruo no me permite detectar a otra persona.

Hizo un amague como para irse, lo que provocó un suspiro de alivio de parte de Inuyasha, pero su tranquilidad no duró mucho, con horror vio que Sesshomaru daba la vuelta y volvía a usar el látigo de luz, esta vez sobre los arbustos haciéndolos pedazos dándole tiempo apenas para esconderse en otro lado.

-¡Qué no me vea! ¡Qué no me vea! – Repetía sin cesar intentando esconderse cada vez más.

Sesshomaru miró los arbustos destrozados.

-¡Humm…! No hay nada – se dijo – tal vez solo era un conejo o una rata.

Se dio la vuelta y se alejó tranquilamente sin volver la vista atrás.

Inuyasha mientras tanto no se atrevía a meverse de donde estaba por temor a que Sesshomaru volviera y lo descubriera escondido ahí.

Después de asegurarse de que su hermano se había ido y con mucho cuidado salió de su escondite, miró a su alrededor y se alejó corriendo del lugar de la pelea, mirando de tanto en tanto tras de si, temiendo que este apareciera en cualquier momento. Con su corazón palpitando con fuerza y las piernas cansadas de tanto correr, llegó hasta su casa tranquilizándose un poco cuándo vio a su Madre que salía a su encuentro.

-¡Inuyasha! – Dijo nerviosa – ¿Qué te ocurre?

-¡Madre! – Dijo abrazándola – ¡Lo vi! ¡Lo vi!

-¿A quién viste, Inuyasha? – Preguntó.

-Lo vi en el bosque. – Le respondió.

-¿A quién viste, Inuyasha? – Volvió a preguntar nerviosa al ver el temor de su hijo – ¿A quién viste en el bosque?

-A Sesshomaru – le respondió mirando hacia el bosque lejano. -Vi a Sesshomaru luchando con un monstruo en el bosque. Él mató al monstruo después de burlarse de él.

-¿Él te vio? – Preguntó asustada – ¡Respóndeme! ¿Te vio?

-No, no me vio. Estaba oculto entre unos arbustos viendo la pelea cuándo el monstruo le preguntó su nombre. Dijo que era para recordarlo cada vez que viera la cicatriz que Sesshomaru le había hecho en su pecho y que le daría mucho placer matarlo. Entonces Sesshomaru se sonrío y le dijo su nombre: “Sesshomaru y serás recordado como el tonto que cayó ante mi poder” Y sin decir más lo partió a la mitad con su látigo de luz. ¡Estuvo tan formidable, Madre! – Dijo olvidando por un momento su temor – No entiendo porque Sesshomaru nos odia tanto. ¿Acaso no somos familia?

Izayoi acaricio a su hijo y le sonrió con dulzura.

-Ya te expliqué varias veces el motivo de su odio hacia nosotros. Él nunca me perdonará que su Padre haya muerto la noche que tú naciste. Tu Padre murió protegiéndonos y a pesar de que estaba herido no dudo en venir a ayudarnos. A pesar de que aún no habías nacido él te amaba muchísimo. ¡Nunca olvides eso, Inuyasha!

-No lo haré, Madre – dijo abrazándola – pero sería agradable poder hablar con mi hermano mayor, en lugar de ocultarme de él.

-Lo sé, mi amor – le dijo acariciando su rostro – Ahora ve a asearte y vamos a cenar.

-¡Sí! – Dijo con una gran sonrisa – Tengo mucha hambre.

Imagino que sí – rió su Madre – anda ve a lavarte y entra a la casa.

Inuyasha salió corriendo bajo la atenta mirada de su Madre que comenzó a caminar hacia la casa, había andado unos pocos pasos cuándo un sentimiento extraño la asaltó. Se detuvo u volvió la vista hacia el bosque lejano, no había nadie en las cercanías pero no podía dejar de sentir esa extraña sensación de temor como si alguién la vigilase furtivamente entre las sombras. 

-No creo que él se atreviera a venir hasta aquí a hacernos daño -pensó preocupada – Pero si viniera, ¿quién se atrevería a enfrentarlo o detenerlo? Estaríamos indefensos ante él.

Izayoi sacudió la cabeza intentando alejar los pensamientos que se agolpaban en su mente recordando la tarde en que se encontró frente a frente con Sesshomaru después de la muerte de su Padre.

Había regresado después del incendio del castillo, tal vez con la secreta esperanza de encontrar a Inu no Taisho herido en las cercanías del lugar donde antes se había erigido el palacio, pero solo encontró cenizas y soledad, con su corazón destrozado por el dolor y sosteniendo al pequeño Inuyasha en los brazos, lloró largamente la muerte de su bienamado y protector que le había salvado la vida una segunda vez.

-¿Qué haré ahora? – Se preguntó – ¿Cómo haré para criar a nuestro hijo sola, mi amor? Las palabras de Inu no Taisho resonaban en su cabeza una y otra vez:

-Debes vivir, Izayoi, con Inuyasha a tu lado. Debes vivir.

Un suspiro escapó de sus labios pensando en él, cuándo un escalofrío recorrió su cuerpo, con temor se dio vuelta lentamente para encontrarse con Sesshomaru que la miraba con una expresión fría y dura. Apretó al pequeño Inuyasha contra ella al ver que Sesshomaru se dirigía hacia donde se encontraba ella, pero este pasó a su lado sin darle importancia. Se detuvo frente a los restos calcinados del palacio y observó sin decir nada, después de unos minutos que a Izayoi le parecieron horas dio la vuelta y comenzó a alejarse del lugar. Izayoi que no se había atrevido a moverse lo escucho decir:

-Padre, tuviste una muerte patética.

-¡Espera! – Le dijo temerosa – Tu Pade murió protegiéndonos. A mí y a nuestro hijo, tu hermano. ¿No deseas conocerlo? Su nombre es Inuyasha, tu Padre se lo dió antes de morir.

-¿Inuyasha? ¡Humm…! Tu hijo no es más que un hanyou, no es un demonio, no es humano, no es más que una escoria que no será aceptado por ninguna de nuestras razas. Mejor le hubiera sido morir que vivir.

-¡No seas tan cruel! ¿Cómo puedes hablar así? – Le dijo Izayoi – Después de todo la sangre de tu Padre también corre por sus venas, eso los convierte a ti y a él, en hermanos aunque no te guste.

-¿Hermanos? – Dijo Sesshomaru con desprecio – Medio hermano sería lo correcto, ya que todo en él es a medias, medio humano-medio demonio, no tendrá un lugar o una raza a la cuál pertenecer. En cambio yo, soy un demonio puro, tengo la fuerza y el poder de mi raza. ¿Qué crees que tendrá él? Es hijo de un poderoso demonio que encontró una muerte patética por tener un hijo con una humana. Si deseaba tanto otro hijo pudo haberlo tenido con una mujer de su propia especie y no con alguién tan patético como tú.

-¿Por qué me hablas así? Entiendo que estés dolido por la muerte de tu Padre y que ese dolor  es el que te hace decir esas cosas tan crueles…

-¿Dolor? – Dijo con desdén – El único dolor que siento es que ya no podré luchar con mi Padre y derrotarlo para ser yo el demonio más poderoso que haya existido ya que tú y tu hijo me privaron de esa oportunidad.

-¿Pero qué dices, Sesshomaru? ¿Cómo puedes hablar así? – Le dijo asustada Izayoi.

-¡No te atrevas a pronunciar mi nombre! – Le dijo Sesshomaru con una mirada llena de odio y rencor.- Tú y yo no tenemos nada más que decirnos. No me interesa lo que te pase a ti o a tu hijo.

-¡Mi hijo también es hijo de tu Padre! Lo que los convierte en hermanos, por más que lo niegues esa es una verdad que permanecerá entre uds. – Le dijo Izayoi – A tu Padre le habría gustado que se llevarán bien.

-No me interesa lo que le habría gustado a él o no. No quiero volver a ver a ninguno de uds. dos, si me llego a cruzar con Inuyasha, ¿así dices que se llama? Lo mataré con mis propias manos.

-Ese fué el nombre que le dió tu Padre, ¿y cómo te atreves a decir eso? Tu Padre jamás permitiría que le hicieras daño.

Sesshomaru se acercó a Izayoi y la miró fijamente.

-¿Se te olvida que mi Padre está muerto por culpa de uds.? – Le dijo en forma amenazante, haciendo que Izayoi temblara de miedo. -No creo que él pueda hacer mucho por uds.

Izayoi pudo sentir el odio y el dolor en las palabras que Sesshomaru le dijo, pensó por un momento que cumpliría con lo prometido matándola a ella y al pequeño Inuyasha, pero el llanto de este desvió la atención de Sesshomaru, dejó de mirar a Izayoi y miró al pequeño que lloraba en los brazos de esta, una mueca de rabia se dibujo en su rostro, se dio la vuelta y comenzó a alejarse del lugar, miró por sobre su hombro y le dijo:

Si me llego a cruzar con tu hijo en mi camino, voy a matarlo,así que será mejor que lo mantengas alejado de mi camino o vas a lamentarlo. -Dicho esto se alejó lentamente del lugar.

-Sesshomaru, – pensó Izayoi -¿por qué eres así?

Izayoi sacudió la cabeza mientras sentía un nudo en la garganta recordando las palabras que Sesshomaru le había dicho esa tarde. Después de eso había tratado de no cruzarse en el camino del joven youkai y la había enseñado a Inuyasha a esconderse muy bien, ya que al ser un hanyou, en la primer noche de luna nueva perdía sus poderes de demonio convirtiéndose en un niño humano común y corriente, quedándose a merced de los monstruos que merodeaban cerca de las aldeas. La vida no había sido fácil para ellos a pesar de ser ella la princesa del lugar, pero criar a su hijo había sido algo maravilloso y siempre recordaba con amor al valiente youkai que la ayudó cuándo estuvo en peligro y al cuál le entregó su corazón, solo lamentaba a veces que él no hubiera podido ver crecer a su hijo y que Inuyasha no pudiera conocer a su Padre.

-¡Oye, Mamá! – Gritó Inuyasha – ¿Qué haces ahí afuera? Tengo hambre. ¿Qué pasó con la cena?

-Ya voy, cariño – dijo riendo – ya voy. Será mejor que alimentemos a este joven guerrero antes que desfallezca de hambre.

-No bromees, Madre – dijo Inuyasha con tristeza – yo no soy un guerrero, soy solo un niño.

-Lo sé, cariño, – le dijo Izayoi – pero, ¿no te gustaría ser un guerrero poderoso como lo fué tu Padre?

-¡Claro que sí! – Dijo Inuyasha entusiasmado – ¡Tan poderoso como mi Padre! Quizás hasta más poderoso que mi hermano.

-Aléjate de Sesshomaru, él todavía no puede aceptar lo que ocurrió aquella noche. – Dijo su Madre, sintiendo nuevamente ese escalofrío que recorría su cuerpo cada vez que recordaba su encuentro con Sesshomaru.

-¿Por qué nos odia todavía? – Preguntó el niño – Deberíamos ser una familia y sin embargo, tengo que ocultarme de él, al igual que de los otros monstruos. ¡No es justo!

-Así son las cosas, cariño. Sesshoamru siempre entrenó con tu Padre con mucha dedicación, no le importaba el tamaño o la fuerza del enemigo, tampoco si salía lastimado o no, solo le importaba derrotar a su oponente. No es que sea un malvado, es solo su manera de ser, ya que según tu Padre, él es muy orgulloso y no se aparta del camino que ha elegido por nadie. A diferencia de nosotros los humanos, los youkais son criaturas que no demuestran sus sentimientos, por eso a veces pensamos que son fríos e indiferentes pero no todos son así. Tu Padre era un ser maravilloso, valiente y orgulloso, poderoso y amable, capaz de ayudar a cualquiera que necesitara ayuda. Nunca olvides eso. Su generoso corazón fué la causa de nuestro encuentro y ese mismo corazón, fué el que hizo que me enamorara de él y no dudó ni un momento en venir en nuestra ayuda y eso a la postre fué lo que acabó con su vida, no sin antes conocerte y darte el nombre que llevas hoy día.

-¡Síi! – Dijo Inuyasha – Estoy muy orgulloso de él.

-Me alegro, hijo, ahora vamos adentro y comamos antes que sea más tarde.

-¡Que bien! -Gritó Inuyasha y salió corriendo hacia el interior de la vivienda -¡Comamos!

Izayoi río y siguió a su hijo. La noche comenzaba a caer lentamente sobre el valle.

-Mamá, -dijo Inuyasha – me siento extraño.

-¿Qué tienes, hijo? – Preguntó asustada – ¿Qué te ocurre?

Cuándo llegó a su lado se dió cuenta de lo que sucedía… Era la primer noche de luna nueva, un cambio inesperado ocurría todos los meses en esa ocasión. El cabello plateado de Inuyasha se había vuelto negro azabache, sus garras y colmillos habían desaparecido y ante Izayoi se encontraba un niño humano y no el niño hanyou de siempre. A pesar de que esto ocurría desde que nació, Izayoi siempre se maravillaba del cambio sorprendente de su hijo y hacia que esta temiera más por él en esos momentos de vulnerabilidad, era entonces cuándo realmente lamentaba la muerte de Inu no Taisho y el comportamiento de Sesshomaru hacia ellos, ya que en esos momentos era cuándo Inuyasha realmente necesitaba la presencia y protección de su hermano mayor, pero sabiendo la forma de pensar de Sesshomaru, Izayoi se aseguro siempre que este no se enterara del cambio del niño temiendo que si lo sabía Sesshomaru hiciera algo para lastimarlo.

Izayoi miró las estrellas y suspiró.

-Mi amado, – pensó para si – ¿me pregunto si alguna vez pensaste que algo cómo esto iba a ocurrir? Protege a nuestro hijo, por favor.

2 respuestas a Mi Hermano, el Poderoso Demonio Sesshomaru (Fan Fic)

    • Jade dijo:

      Gracias,Dani!!!!!
      Bienvenido/a a Luna Blog!!!!
      Espero que nos visites nuevamente y que lo que encuentres en el Blog sea de tu agrado.
      Bienvenido/a nuevamente!!!
      Te esperamos de nuevo!!!!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s