La Falla Persa

Historia de un Tejedor

La Falla Persa

                                    La Falla Persa

Hace miles de años, vivía en la lejana Persia un tejedor de alfombras. Descendiente de una antigua familia de artesanos, maestros conocedores del gran arte del tejido de alfombras iban pasando sus conocimientos de generación en generación y cada nueva generación agregaba algo nuevo al tan preciado arte, haciendo que la técnica se enriqueciera cada vez más logrando un fino acabado en cada alfombra con un diseño único y exclusivo lo que las convertía en algo muy valioso ya que cada una de ellas era única en su género lo que motivaba que vinieran de todas partes a comprarlas.

Cómo era costumbre en la familia del artesano, se viajaba a diversos lugares para traer materiales nuevos e ideas novedosas nacidas a lo largo del viaje al observar el paisaje, la flora y fauna de diferentes parajes y escuchar el relato de la gente sobre cuentos y leyendas de los lugares visitados que después se recrearían en la finas alfombras de este artesano. Fué en uno de estos viajes en busca de materiales e inspiración que nuestro maestro artesano se detuvo a la orilla de río a descansar, mientras la caravana se disponía a preparar el campamento decidió recoger unas hojas y flores de una planta cercana que habían llamado su atención por su diseño que se prestaba para sus clásicas alfombras. Caminó a la orilla de río sin percatarse que un cazador se encontraba en el lugar buscando una presa para su cena, observó a los animales que venían a tomar agua, maravillado de la belleza de estos cuándo de pronto quedó paralizado de terror al ver entre unos juncos a un majestuoso tigre de bengala. Su primer impulso fué correr, pero lo pensó mejor y decidió quedarse muy quieto, esperando que el tigre optara por alguna gacela y no por su persona. Observó al cazador en movimiento quedando maravillado de la rapidez de este y de su porte majestuoso agradeciendo a Dios por no haber sido él la cena del tigre.

Ya de regreso en su ciudad y después de haber contado a su familia el hecho decidió plasmar en una alfombra la escena vivida aquel día, cuidando hasta el más minimo detalle para que nada quedara excluido del paisaje. Le llevó más tiempo del acostumbrado el terminar la alfombra pero era tanta su admiración por el tigre que puso especial esmero llegado el momento de inmortalizarlo en el paisaje, con mucho cuidado reprodujo sus rayas todas perfectas e iguales no habiendo ninguna que fuera diferente a otra causando la admiración de toda la familia y los vecinos que venian a ver su obra terminada. Todos quedaban maravillados al ver los ojos del tigre y su cuerpo en una sincronía perfecta, destacando por sobre el paisaje.

No había terminado de colgar su obra en la tienda cuándo se presentó un rico mercader que deseaba comprar una de sus alfombras, ya que desde que había llegado al lugar sólo escuchaba de lo bella que eran sus alfombras y lo exlusivo de sus diseños.

-Deseo la alfombra más bella que tengas, – le dijo – no deseo nada común ni corriente. Quiero algo que sólo yo posea y que nadie pueda tener otra igual.

-Entonces, – le dijo el artesano – permitame que le muestre esta que acabo de terminar y que es producto de uno de mis viajes.

Dicho esto le mostró con orgullo su obra de arte dejando al mercader boquiabierto de la sorpresa al ver la bella imagén de la alfombra.

-Me la llevo – dijo con admiración – no me importa su precio. Pagaré lo que sea. ¡Nunca vi en mi vida una alfombra tan hermosa! El paisaje parece real, casi puedo tocar el agua con mis manos, oler la hierba, pero más que nada, puedo sentir los ojos del tigre clavados en mí. Es el tigre más bello que haya visto jamás. Es perfecto. ¡Perfecto! Me la llevaré ahora mismo.

El artesano se puso muy contento al escuchar esto, la alfombra tenía un alto precio y este mercader no se preocupaba por ello, lo único que hacia era elogiar la alfombra.

-Cuándo llegue a mi palacio – le dijo al artesano – daré una gran fiesta para que todos mis amigos y familiares puedan admirar esta alfombra digna del mismisímo Sultán, pero que no adornara su palacio sino el mío. Este bello tigre será mi más preciado tesoro ya que es perfecto y único, ni siquiera Dios podría haber hecho algo tan perfecto.

El corazón del artesano palpitaba emocionado al escuchar al mercader, pero después de estas palabras algo en su interior cambio. Con amabilidad le dijo al mercader:

-Te pido que me perdones pero no puedo dejar que te lleves la alfombra hoy, veo que debo hacer una ligera terminación que en mi prisa por mostrar mi obra pasé por alto.

A regañadientes el mercader dejo la alfombra diciendole al artesano que volvería por ella al otro día sin falta.

Cerca del mediodía volvió a buscar su alfombra, acompañado esta vez de su yerno, siendo ambos recibidos por el artesano.

-Ya verás – le dijo a su yerno – esta alfombra es perfecta, no hay nada en ella que no sea perfecto. Debes prestar atención al tigre la perfección de su cuerpo, de sus rayas, sus ojos. Todo es perfecto. Ni siquiera Dios pudo crear algo así.

Sonriendo miró la alfombra, buscando al tigre que tanto había llamado su atención debido a la perfección conque estaba tejido, pasó sus manos por el cuerpo del tigre y observó con asombro que una de las rayas tan perfectas tenía un ligero quiebre.

-Pero ¿qué paso aquí? – Preguntó disgustado al artesano – Ayer esto no estaba así, el cuerpo, las rayas del tigre eran perfectas. ¿Por qué has hecho esto?

-Porque – le dijo con calma el artesano – no puedo negar que no me haya sentido honrado con sus palabras, pero no debo olvidar que Dios fué el que nos dió esta habilidad para tejer las alfombras. Nosotros no somos perfectos. Nosotros cometemos errores, por eso le hice ese pequeño quiebre a una de las rayas porque:”Perfecto sólo Dios”

Dicho esto le dijo al mercader que no estaba obligado a comprar la alfombra, que el en su admiración había hecho al majestuoso tigre perfecto, pero eran las manos de Dios y no las de él las que creaban la perfección.

El mercader lo escuchó en silencio y para sorpresa del artesano le contestó:

-No sólo tú, maestro artesano, olvidaste que la perfección nace de las manos de Dios, yo también lo hice al comentar que ni las manos de Dios pudieron hacer algo tan perfecto, no sólo llevaré la alfombra, sino que te pagaré el precio inicial porque he aprendido una valiosa lección.

Dicho esto pago el precio convenido y se retiró llevandose su preciada alfombra. El artesano se dió vuelta y miró a su familia que había seguido con atención todo lo sucedido.

-Desde hoy – les dijo – en la entrada de nuestra tienda colgaremos un letrero con la leyenda:”Perfecto sólo Dios” Y todas nuestras alfombras tendrán un quiebre en alguna parte del tejido para que no nos dejemos llevar por nuestra soberbia y olvidemos que Dios fué el que nos dió estas habilidades.

-Pero, Padre – le dijo uno de sus hijos – ¿Eso no hará que la calidad de nuestro trabajo decaiga y que las demás generaciones lo consideren un defecto y crean que no fuimos capaces de mejorar la técnica de nuestros ancestros?

El artesano pensó por un momento lo que su hijo le dijo y entonces le respondió:

-Este quiebre será nuestra marca a partir de hoy y será conocido cómo:”La Falla Persa”  

4 respuestas a La Falla Persa

  1. Ana Cecilia Espinosa Romero dijo:

    Hola Luna, ¿me podrías decir quién es el autor, y si se puede en qué libro está? ¿es de las mil y una noches?
    Te agradeceré mucho la información,

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    • Hola, Ana Cecilia!!!!!
      Bienvenida a Luna Blog!!!!!
      Te comento que como dije en otro comentario más arriba, la historia la escuche en una reunión de lectura. La persona que la leyó
      la trajo en unas hojas junto con otras historias interesantes que deseaba compartir con las personas presentes. Comentó que había adquirido
      un libro en un viaje que hizo a Egipto y entre varias historias esta le gusto mucho, no menciono el nombre pero era un libro de historias y leyendas
      si es posible en aquel momento no se conseguía acá, pero ahora sí.
      Gracias por tu visita y tu interés!!!!
      Te esperamos nuevamente!!!!

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  2. nestor dijo:

    no no es asi .la falla persa es si or la ellea de sus tejidos en alfombra pero ellas tenian mal final y al darse cuenta los persas que era porque solo dios podia hacer algo perfecto y para no hacer frente a la ira de este cierran su costura con un punto al reves ..esto llevado a la via diaria da muy buen resultado y de aqui el dicho de que lo perfecto es amigo de lo imposible ya que solo esta reservado la prefeccion al creador

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    • Hola Nestor bienvenido a Luna Blog!!!!!
      Yo escribí la historia como la escuche en una reunión de lectura, puede tener diferentes versiones pero todas coinciden en lo mismo: La perfección es solo del Creador.
      Gracias por pasar por nuestro Blog y dejar tu comentario.
      Bienvenido nuevamente y te esperamos de regreso!!!!!!
      Saludos!!!!!

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