Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo VII

 

Sesshomaru y Rin: El Reencuentro

Capitulo VII

– ¡Señor Sesshomaru! ¡Señor Sesshomaru, no me deje! – Gritó Rin que de un salto había quedado sentada en la cama.

– ¿En donde estaré? – Se preguntó mirando a su alrededor, cuándo la silueta de una persona se asomó a la puerta.

Miró con sus ojos llorosos y vio a la señora Kaede que sosteniendo una vela en su mano se aproximaba a la cama.

– ¡Por Dios, Rin! ¿Qué te sucede, te encuentras bien?

-Señora Kaede, ¿es usted? ¿Cómo llegue hasta aquí? ¿Quién me trajo, cuánto hace que estoy inconsciente?

Kaede la miro como si no entendiera las preguntas que Rin le hacía.

-No entiendo porque preguntas eso Rin – le dijo sacudiendo la cabeza.

– ¡Por favor! – Suplicó – Respóndame.

Kaede se acercó y se sentó en el borde de la cama.

-Bien, realmente no se porque preguntas eso, pero voy a responderte…- Se detuvo un momento que a Rin le pareció una eternidad, tomo aire, suspiro y le dijo – El señor Sesshomaru fue el que te trajo…

– ¿El señor Sesshomaru? ¿Cómo es posible que me haya traído después de lo que me dijo? ¿Esta segura que fue el? – Interrumpió Rin.

Kaede la miró, realmente no entendía que le pasaba.

– ¿Por qué me preguntas eso, niña, que ocurre contigo?

Rin la miró y cubriendo su rostro con las manos comenzó a llorar nuevamente.

– ¡Por Dios, Rin! –Exclamó Kaede – Estas haciendo que me asuste, ¿por qué lloras?

-Señora Kaede, señora Kaede – sollozó – usted tenía razón.

– ¿En que tenía razón, Rin? Habla ya, niña, no entiendo lo que esta pasando.

– El señor Sesshomaru, el no me va a llevar, piensa dejarme aquí en la aldea, me dijo cosas horribles no podía – dijo mientras seguía llorando sin consuelo – no podía creer que me estuviera hablando así. Parecía alguien totalmente diferente. Fue tan cruel conmigo y el señor Jaken.  El señor Jaken también me dijo cosas horribles y estaba feliz de que el amo Sesshomaru no me llevará con el, me dijo que yo solo sería una carga, un estorbo. ¡Fue tan cruel! ¿Cómo pudo decirme eso? Yo solo quiero estar con el señor Sesshomaru, como cuando era una niña e iba a todas partes con el. ¿Por qué tuvo que dejarme en esta aldea? Si me hubiera llevado con el, esto no habría pasado. ¡No habría pasado nunca!

Siguió llorando sin consuelo, hasta que Kaede la interrumpió.

-Rin, – le dijo – se que cuando me dijiste que el señor Sesshomaru te había besado te dije que eso no debía haber pasado ya que el es un yokai y tu una humana…

– Y tenía razón, señora Kaede, le pido perdón por las cosas que le dije – se disculpó Rin –debí haberla escuchado.

Kaede cerró su ojo por un momento y luego perdiendo la paciencia la rezongó con voz firme:

– ¿Quieres callarte, Rin, y escucharme sin interrumpir? ¿Puedes hacer eso?

Rin dejó de llorar y la miró con sus ojos grandes, iba a decir algo, pero Kaede no se lo permitió.

-Guarda silencio, Rin – rezongo – Quiero que me escuches con mucha atención y después de que yo termine de hablar podrás preguntar lo que quieras, antes no, ¿entiendes lo que te digo?

Rin asintió con la cabeza y espero a que Kaede empezara a hablar.

-No sé porque me haces todas esas preguntas sin sentido y no entiendo porque dices que el señor Sesshomaru y el señor Jaken fueron crueles contigo.

Cuando te dije que el señor Sesshomaru te trajo, no estoy mintiendo, el te trajo porque era tarde para que estuvieras sola por ahí, en cuánto a lo cruel que supones que el fue contigo, no creo que tengas razón para pensar así.

-Pero señora Kaede – protestó Rin a punto de llorar nuevamente.

Kaede levantó su mano y le hizo un gesto a Rin para que guardara silencio.

-Cuándo me dijiste que el te besó no debí haber reaccionado como lo hice, creo que el temor de perderte me hizo hablar sin pensar, tampoco debí haber juzgado al señor Sesshomaru tan duramente, porque a pesar que Inuyasha siempre decía que su hermano odiaba a los seres humanos imagino que no era tan cierto eso, porque si fuera cierto el señor Sesshomaru te hubiera dejado en el bosque cuándo te encontró, sin embargo uso su espada para revivirte y se ocupó de ti por un buen tiempo, hasta que decidió dejarte a mi cuidado y eso fue porque se dio cuenta que necesitabas estar con los tuyos, aprender a convivir nuevamente con los humanos y que no los miraras con temor cada vez que te encontrabas con alguien. Se que te dije cosas que tal vez no te gustaron y que no analice la situación con serenidad, debí esperar para hablar contigo a la mañana siguiente pero me precipite al hacerlo.

– Eso ya no tiene importancia, señora Kaede – le dijo Rin encogiéndose de hombros – ya…no importa.

Kaede la miró con el ceño fruncido.

– ¿Pero qué mosca te picó, Rin? – Le dijo – ¿Por qué estas diciendo esas tonterías?

Rin la miró, Kaede alargó su brazo y le tocó la frente con su mano.

-No tienes fiebre, no entiendo porque estas diciendo tonterías. Se que no tuvimos una conversación tranquila pero tampoco fue algo para tomarlo a la tremenda. Otra cosa que no entiendo – dijo extrañada – ¿Por qué preguntas cuanto tiempo estuviste inconsciente?

– Es que yo… eh… creo… yo creo que…que perdí el sentido…

– ¡Oh!, ya veo – dijo Kaede- ¿Y cuándo se supone que perdiste el conocimiento?

-Yo creo…creí que – dijo nerviosa Rin – ¿Tal vez cuándo el me trajo?

– ¿No lo recuerdas? – Preguntó Kaede.

Rin la miró y avergonzada negó moviendo su cabeza, ya a estas alturas no entendía muy bien que estaba pasando.

-Rin no sé que crees que haya pasado o que te pareció haber escuchado, pero no has estado inconsciente en ningún momento.

– ¿Qué quiere decir? – Preguntó.

-Que hace tan solo un par de horas que te acostaste, por lo tanto, no estuviste inconsciente en ningún momento o sea que tampoco han pasado días, solo un par de horas. No creo que el señor Sesshomaru te haya dicho algo malo para que se pueda decir que fue cruel contigo, porque hace solo un rato estaba besándote y por consiguiente fue en el camino de vuelta a casa. Así que después de lo que te dije te fuiste a dormir y me imagino que como estabas molesta conmigo tuviste una pesadilla y por eso crees que el señor Sesshomaru te rechazó, cosa que no es así, porque todo lo que te haya podido decir no fue más que un mal sueño.   

– ¿Un sueño? – Dijo Rin – ¿Solo fue una horrible pesadilla? ¡Pero era tan real!

– ¿Realmente lo era? – Preguntó Kaede – ¿Tan real que desconociste la actitud del señor Sesshomaru? Tu que siempre lo defiendes y dices que es noble, generoso y con un corazón compasivo ¿Y así mismo dudaste de el?

Rin bajo la cabeza y cruzó sus manos sobre su regazo.

-Estoy avergonzada, señora Kaede – dijo con pena – ¿Cómo pudo pasar esto?

Kaede le sonrío con dulzura y acaricio su cabeza.

-Lo lamento, Rin – le dijo – yo no debí hablarte así, pero soy una anciana egoísta.

– ¿Pero que dice, señora Kaede?

-Déjame terminar, Rin, – replicó Kaede – si bien es cierto que sé que algún día el señor Sesshomaru vendría a buscarte, en lo profundo de mi corazón esperaba que ese día no llegara nunca, fuera porque el no hubiera vuelto por ti porque aún seguía entrenando o tal vez y solo tal vez hubiera encontrado una mujer de su misma especie con la cual quisiera compartir su vida. O tal vez tú te hubieras enamorado de algún joven de la aldea y no quisieras marcharte.

-Señora Kaede…

-Se que soy egoísta – dijo Kaede sacudiendo su cabeza – pero hacía tanto tiempo que estaba sola… Cuándo el señor Sesshomaru me dijo que te dejaría conmigo, no entendí al principio porque lo hacía, pero después me dí cuenta que el sabía, sabía que al destruir a Naraku y desaparecer la Perla de Shikon ya no quedaba mucho para mí en este mundo.

-No diga eso señora Kaede – dijo Rin tomando su mano – usted aún tiene mucho para dar.

Kaede la miró con dulzura mientras las lágrimas corrían por su rostro.

-La vida para mí y mi hermana Kykio no fue fácil – le dijo – mi hermana como sacerdotisa no tuvo una vida sencilla murió joven dejándome sola ya que no teníamos más familia, los aldeanos me ayudaron mucho en especial un joven llamado Shoryu.

El siempre fue muy amable conmigo, me cuido y protegió en todo momento hasta que estuve completamente curada de la perdida de mi ojo. Después me ayudó con mi entrenamiento de sacerdotisa y una tarde que habíamos salido a exorcizar a unos demonios me confesó su amor. Yo estaba muy feliz, por eso pensé que después de tanto sufrimiento por fin la vida me sonreía y que todo el dolor y el sufrimiento se habían acabado. Pero estaba equivocada, la guerra llegó llevándose a los jóvenes a luchar en el campo. Shoryu me prometió que volvería a mi lado, que lo esperara hasta que el volviera. Pero no pudo cumplir su promesa, el y varios jóvenes de la aldea murieron en una batalla, eso destrozó mi corazón. Nunca más quise a nadie, mi corazón guardo luto perpetuo por el y me dedique a seguir con mi trabajo de sacerdotisa para que la herida de mi corazón no doliera tanto, con el tiempo el dolor se mitigó y yo seguí con mi vida.

Hasta que Aome apareció e Inuyasha despertó del hechizo de mi hermana. Debo decir que ellos alegraron mi vida, después cuándo Sango y Miroku aparecieron mi vida estaba llena de alegría, pero al conseguir derrotar a Naraku ya se había conseguido el objetivo primario y cada quien tomaría un camino diferente en su vida, volviendo a quedarme sola otra vez con mis manos vacías, por eso estoy segura que el señor Sesshomaru te dejó conmigo para que aprendieras y para que yo tuviera un motivo para seguir viviendo. Pero al verlo regresar supe que esta vez no te dejaría, esta vez te llevaría con el por eso me moleste contigo cuándo me dijiste que te había besado, quería que te quedaras siempre conmigo sin pensar realmente que era lo que tu querías. Perdóname, el hablarte como lo hice fue lo que te causo las pesadillas e hizo que te angustiaras tanto, lo siento, en verdad lo siento.

Rin la abrazó y sonriendo le dijo:

-Esta bien, señora Kaede, la entiendo. Pero por más que me fuera con el señor Sesshomaru nunca la olvidaría. Y puedo venir a visitarla Ah-Un es muy veloz, no importa lo lejos que este, el viaje no será largo.

– ¡Oh, Rin! – Dijo Kaede – Soy una anciana tonta y egoísta.

-No diga eso – la consoló Rin – solo esta preocupada por mí.

Kaede la miró y sonrío.

-Ya es tarde – le dijo – es mejor que nos acostemos, mañana será un día muy largo.

-Si – dijo Rin – hasta mañana, señora Kaede.

-Hasta mañana, Rin – Kaede se levantó y salió de la habitación – descansa tranquila.

Rin miró por la ventana, la luna llena se extendía por el campo llenando todo con su luz.

– ¡Que tonta fui al dejarme engañar por una ilusión! – Pensó – Sabía que usted no me hablaría así jamás, señor Sesshomaru. Lamento haber creído eso.

Se recostó en la cama nuevamente para volver a dormir, pero esta vez con su corazón lleno de alegría y de esperanza en ese futuro que comenzaba a vislumbrarse con más fuerza.               

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4 respuestas a Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo VII

  1. Dark Mädchen dijo:

    Muchísimas gracias por escribir esta bella historia.
    ¿Cuándo publicaras más capítulos? Somos un grupo de 4 jinetes que descubrimos tu blog hoy, 22 de diciembre de 2019. Estamos muy emocionadas y conmovidas por encontrar este sitio. Muchísimas gracias❤

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