Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo VI

Sesshomaru y Rin: El Reencuentro

Capitulo VI

Rin se levantó temprano en la mañana, el sol comenzaba a asomarse y a extender sus rayos a través del valle tocando no solo a árboles y plantas sino también a cada casa de la aldea.

Todavía somnolienta se desperezó en el umbral de la casa sintiendo la tibieza del sol en su rostro.

– ¿Dónde estarán todos? – Se pregunto mirando a su alrededor – ¿Será que me levanté demasiado temprano? Ni siquiera la señora Kaede esta levantada.

Con mucha curiosidad entró a la casa y se dirigió a la habitación de Kaede. Esperaba encontrarla dormida como le había pasado más de una vez que debido al cansancio y su avanzada edad se quedaba dormida hasta más tarde.

-¡Señora Kaede! – Llamo al llegar a la puerta -¡Señora Kaede! ¿Esta dormida? ¡Señora Kaede, respóndame!

Preocupada levantó la cortina de la puerta y metió su cabeza hacía el interior de la habitación, pero cuál no sería su sorpresa al ver que la cama estaba vacía y en su interior no se encontraba nadie.

-¡Que extraño! –Pensó – ¿Todavía estará molesta por lo de anoche y por eso se levantó temprano y salió sin decirme?

Caminó por la casa buscando indicios que le dijeran donde podría estar Kaede pero no encontró nada.

-Solo espero que no haya ido a buscar al señor Sesshomaru para hablar con el, – pensó – eso podría molestarlo mucho.

Se imaginó a Kaede diciéndole a Sesshomaru lo que le había dicho a ella la noche anterior y un escalofrío recorrió su cuerpo pensando lo que podría llegar a hacer o a decir el señor Sesshomaru si se enojaba con ella.

¿Realmente iría Kaede a ver a Sesshomaru y decirle que no estaba bien lo que había hecho y que no era forma de proceder con Rin?

Sacudió su cabeza como queriendo alejar esos pensamientos y se dijo que la anciana Kaede no haría algo así ya que ella sabía muy bien que el señor Sesshomaru la había dejado provisoriamente con ella para aprender a vivir entre los humanos nuevamente y perder el miedo que les tenia después de haber visto como los bandidos mataban a toda su familia.

El le prometió que después de un tiempo volvería por ella, y según Rin para ella el tiempo era ahora.

-¡Estoy segura que esta vez me llevará con el! – Pensó – Sobre todo después de lo que pasó anoche.

Sonrió feliz recordando el beso que le dio Sesshomaru, nunca hubiera esperado que el la besara.

Siempre anheló estar a su lado pero jamás se atrevió a pensar que el pudiera besarla o decirle que la amaba, se conformaba con acompañarlo y servirlo en lo que pudiera.

Quería estar a su lado, aunque el amará a otra, eso no le importaba ya que sabía que la persona que conquistara su corazón tenía que ser alguien muy especial, por eso se sorprendió cuándo el la beso jamás se le ocurrió que el pudiera enamorarse de una humana y menos de ella.

Sentía mariposas en el estómago cada vez que pensaba en Sesshomaru y una felicidad muy grande llenaba todo su cuerpo solo quería estar con el, ya no deseaba quedarse en la aldea.

 Respiró profundo y miró hacia afuera nadie se había levantado todavía así que decidió

ir hasta el río a ver si Kaede se encontraba ahí.

 -Tal vez fue a buscar agua – se dijo – anoche no traje suficiente al quedarme hasta tan tarde.

Llegó al río y miró a su alrededor, tampoco estaba allí suspiró y se sentó en la orilla.

-Ni modo – pensó – tendré que esperar a que aparezca no puedo revisar todas las casas de la aldea hasta encontrarla.

Se imaginó buscando a Kaede casa por casa y a los aldeanos riéndose de ella al no encontrarla por ninguna parte.

-¡Que tonta me vería! – Dijo riéndose de ella misma.

Pero a la misma vez no pudo evitar pensar en las palabras de la señora Kaede, sabía que el señor Sesshomaru jamás haría algo que la lastimara pero también sabía que muchas veces había expresado su odio y su desprecio por Inuyasha, si bien algo cambio con el tiempo ahora un extraño sentimiento de temor se apoderaba de ella y era algo que no podía evitar…la incertidumbre de que lo que le había dicho Kaede se hiciera realidad.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y sacudió su cabeza.

– ¡No pienses eso, Rin! – Se dijo a si misma – Sabes que el señor Sesshomaru no te haría algo así. ¡No seas tonta!

Trato de no pensar más en ello y se quedó mirando el río.

-Antes cuándo tenía que esperar al señor Sesshomaru siempre cantaba, me aburría al estar sola. Recuerdo que al señor Jaken le molestaban mis canciones, siempre me decía que ya las había cantado doscientas veces, pero no me importaba lo que el dijera, yo seguía cantando hasta que el señor Sesshomaru volvía. ¡Señor Sesshomaru donde, donde estará! ¿Cuándo, cuándo vendrá? – Canturreo como cuando era niña y sonrío.

– Se dónde está, señor Sesshomaru – dijo en voz alta – y voy por usted.

Se levantó y comenzó a caminar hacía el bosque dándose cuenta que la mañana había pasado rápidamente mientras ella se dejaba llevar por sus recuerdos. 

El sol del mediodía caía de plano sobre Rin que había decidido ir en busca de Sesshomaru.

Caminaba con prisa y con una angustia inusitada en su pecho, lo único que deseaba era encontrarlo y marcharse con el lo más lejos posible de ahí. Sus ojos se alegraron cuándo vio la figura de Sesshomaru a lo lejos, sonriendo comenzó a correr hacia el saludándolo con su mano en alto y gritando su nombre:

– ¡Señor Sesshomaru! ¡Hola! ¡Señor Sesshomaru, espéreme!

Sesshomaru se detuvo y la miró por sobre su hombro. Rin llegó corriendo y se inclinó con sus manos apoyadas en las rodillas, respirando agitadamente intentando que el aire le llegara a los pulmones y su corazón dejara de latir tan rápido haciendo que le doliera el pecho.

-¡Por un momento creí que no me esperaría! –Dijo con una sonrisa mirándolo a los ojos.

-¿Qué quieres, Rin?-Le preguntó con frialdad.

La sonrisa de Rin se borró de su rostro y lo miró como si no hubiera entendido lo que le dijo.

-No…entiendo…-dijo con voz entrecortada.

-¿Qué es lo que no entiendes? –Le dijo – Te pregunte que querías. ¿Eso es tan difícil de entender?

-No, no – le dijo nerviosa, no podía entender porque la trataba así, el siempre había sido amable con ella – Quería saber si me llevaría con Ud. esta vez.

– ¿Conmigo? –Le dijo con una sonrisa despectiva -¿Por qué habría de hacerlo?

Rin no podía dar crédito a sus oídos. ¿Por qué le decía eso?

-Usted me dijo que me dejaba con la señora Kaede para que aprendiera a vivir con los humanos nuevamente y que después vendría por mí. ¿Ya lo olvidó? Creí que por eso había vuelto.

– Pues creíste mal – le dijo – no estoy aquí por ti.

– ¡Pero…- dijo Rin atónita – pero…Ud. me besó la otra noche, me dijo que me amaba!

-Yo no te dije que te amaba ¿O sí? –Le preguntó sarcástico- Solo te besé y no lo hice porque te amara, lo hice para saber que podía esperar de ti, y como yo pensaba solo serías una carga.

-¿Qué dice? –Pregunto Rin con sus ojos llenos de lágrimas – ¿Por qué me dice eso, señor Sesshomaru? ¡Usted no es así!

-¡Tu no sabes como soy yo! – Le dijo desafiante – Tu solo ves lo que quieres ver y no la realidad tal cuál es.

– Pero… si piensa así ¿Por qué me llevó con Ud. todo ese tiempo? ¿Por qué me cuido y me regalo ropa?

-Lo hice porque no quería deberle nada a ningún humano, te dije que no te necesitaba, que no quería tu comida, pero igual tenías que venir todos los días, cada vez que abría los ojos estabas ahí. Por eso cuándo los lobos te mataron usé a Tenseiga para revivirte, para estar a mano contigo y sino recuerdas bien yo no te llevé conmigo, tu me seguiste.

Rin seguía estupefacta, le costaba creer que el le estuviera hablando así.

-Pero yo creí…creí que…- balbuceó.

-No debiste creer nada, Rin. Lo que debías hacer es lo que hacen las jóvenes de tu edad, conseguir a alguien a quien amar casarte y tener hijos. Pensé que después de tantos años ya habrías encontrado a alguien.

-Pero que dice- le reprocho- ¡Ud. prometió que vendría por mi! ¿Lo olvidó? ¡Lo prometió! Me beso la otra noche. ¿Por qué lo hizo si su intención no era llevarme con Ud.? Creí que lo hacia porque me amaba y después de tanto tiempo estaríamos juntos.

-¿Juntos? No seas ingenua, Rin. Yo soy un demonio puro, el más fuerte de esta época y tu solo eres una pobre humana. ¿Crees que me fijaría en alguien como tu para crear mi descendencia? Mis descendientes tienen que tener la pureza de mi estirpe y no ser unos híbridos repugnantes como Inuyasha.

Rin dio un paso atrás, no lo reconocía. ¿Qué pasó con aquel ser amable y cariñoso que la cuidó siempre y corrió en su ayuda cuando estuvo en peligro?

-Señor Sesshomaru… -dijo.

-Adiós, Rin – dijo dando la vuelta- esta es la última vez que nos vemos.

Le dio la espalda y se alejo, los ojos de Rin se llenaron de lágrimas.

¿Cómo le decía eso? ¿Por qué era tan cruel con ella? ¿Cómo la dejaba ahí sola? ¿Qué era lo que pasaba?

-¡Señor Sesshomaru, espere – gritó extendiendo su mano – no me deje, lléveme con Ud., por favor!

-¡Alto, niña!- dijo Jaken abriendo sus brazos e interponiéndose entre ella y su amo – ¡No insistas! El amo Sesshomaru no te llevara a ningún lado. Ya bastantes preocupaciones le causaste, es tiempo de que te apartes de el.

-Pero, señor Jaken…

-Nada, Rin, tuviste el honor de compartir tiempo con el amo Sesshomaru, ahora olvídalo y sigue tu vida.

-Pero el me dijo que me llevaría…

-No seas tonta, Rin, date cuenta que cuándo seas una anciana la apariencia del amo será igual a la de ahora, tu solo serías una carga. Vuelve a la aldea y quédate con ese insolente que intento desafiar al amo Sesshomaru.

-¿Se refiere a Atsuyo? –Preguntó nerviosa – ¿El hizo eso?

– Si, el amo fue muy generoso al no matarlo, debe estarle agradecido por eso je, je. Vete Rin, es lo mejor.

Jaken se dio la vuelta y se marchó tras los pasos de Sesshomaru.

Rin cayó de rodillas y se quedo mirando al vacío.

-¿Cómo puede ser tan cruel? –Dijo- Señor Sesshomaru, lléveme con Ud.

Apretó los puños con fuerza y cerró los ojos.

-¡Lléveme con Ud.! No me deje, por favor, no me deje sola.

Abrió los ojos y estos comenzaron a nublarse, lentamente la oscuridad comenzó a rodearla.

Sintió como su cuerpo caía en un gran vacío, un frío intenso recorrió todo su ser congelando la sangre que corría por sus venas, su corazón comenzó a latir despacio con fuertes golpes en su pecho, sintió como su cuerpo caía en el camino antes de perder el sentido.

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