Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo V

Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo V

Sesshomaru y Rin

Sesshomaru y Rin: El Reencuentro.

Rin se despidió y corrió hacia la casa de la anciana Kaede.
El la miró por sobre su hombro y la vio alejarse intranquilo y pensativo se dirigió hacia el bosque aún podía sentir los labios de Rin en los suyos.
-No debí haberla besado – se reprocho- debí haber esperado.
Si bien era cierto que había venido a buscarla no quería presionarla porque aunque el esperaba que ella se fuera con el, quería que fuera eso lo que ella deseaba.
-¿Por qué no espere? – Se pregunto.
¿Cómo era posible que el que era tan frío y calmado se hubiera dejado llevar por ese sentimiento tan irracional?
-¡Que tontería!- Pensó.
Sabia de ese sentimiento que cautivaba los corazones de los humanos, pero el nunca lo había sentido hasta ahora, el siempre se considero por encima de esas cosas pero ahora se sentía atrapado por una cantidad de emociones diferentes que hacían que todo a su alrededor se viera y se sintiera diferente.
Miró el campo donde hacia un rato la había besado y un extraño temor se apodero de el.
¿Y si ella no quería irse? ¿Si no quería estar con el? ¿Si no deseaba dejar la aldea y a quienes se habían convertido en sus amigos?
Sacudió la cabeza intentando alejar esos pensamientos. Debía calmarse y esperar, su corazón palpitaba con fuerza como si quisiera escapar de su pecho.
Trato de no pensar pero aquella voz interna le repetía que se había dejado llevar muy fácil por lo que sentía por Rin y que se había dejado arrastrar por sus sentimientos hacia ella.
Rin entró corriendo y se encontró con un Atsuyo muy preocupado que la increpó de inmediato:
-¿Dónde estabas? – Le preguntó – La anciana Kaede estaba muy preocupada por ti.
Te busqué por todos lados y no pude encontrarte.
– Estoy bien – dijo- lamento haberlos preocupado. Hasta mañana.
Atsuyo la miró atónito.
-¿Cómo puede actuar así? –Se pregunto -¿Es que no le importa la angustia que pasamos?
Kaede no pudo evitar ver que las mejillas de Rin estaban encendidas.
-¡Oh! – Pensó asombrada – ¿Será que pasó algo entre ellos?
-¿Ocurre algo señora Kaede?- Preguntó Atsuyo al ver la expresión de la anciana.
– No, no ocurre nada. Será mejor que te marches Atsuyo. Mañana hablaremos ya es tarde y necesitamos descansar, gracias por buscar a Rin y por acompañarme hasta que ella llegará.
– ¿Esta segura, señora Kaede? – Pregunto intranquilo.
– Sí es mejor hablar de esto mañana.
-Bien, como Ud. quiera. ¡Hasta mañana, señora Kaede! ¡Hasta mañana, Rin! – Se despidió saliendo de la casa.
– Nos vemos mañana, Atsuyo- dijo Rin.
Kaede se aproximo a Rin y la miro sin decir nada.
Rin se sintió incomoda y le dijo:
-Lo siento, señora Kaede. No me dí cuenta que era tan tarde y que se preocuparía.- Se disculpó.
-Rin, – dijo mirándola fijamente – se que estas emocionada porque el señor Sesshomaru esta de regreso.
-Sí lo estoy, -dijo sonriendo – estoy muy feliz, señora Kaede.
-Puedo verlo, pero Rin, tu ya no eres una niña.
-¿Qué quiere decir con eso? –Pregunto asombrada.
-Quiero decir, Rin, no me malentiendas; antes eras una niña que ibas con el señor Sesshomaru a todas partes, pero ahora ya eres una jovencita. Has crecido, tu aspecto es diferente y eso puede traer malentendidos.
-¿A que se refiere? – Pregunto Rin sin percatarse de que era lo que Kaede quería decirle.
-Me refiero, Rin – dijo Kaede perdiendo la paciencia – que eres una joven muy hermosa y que el señor Sesshomaru es, a pesar de ser un demonio, alguien muy atractivo y sumado a eso su fuerte y avasalladora personalidad puede dar lugar a alguna situación que después podría no ser lo que se espera.
-Anciana Kaede – dijo Rin sonrojándose – el señor Sesshomaru jamás haría algo para lastimarme.
-Pero algo ocurrió entre Uds. ¿No es así? – Preguntó.
Rin la miró ¿Le diría lo que pasó o no, ella lo entendería?
-El me besó – Dijo Rin bajando la voz como quien comparte un secreto.
-¡Oh, Rin! – Dijo Kaede preocupada – Eso no debió pasar. Los humanos no deben mezclarse con los Mononoke.
-¡Pero la señorita Aome se casó con Inuyasha! – Protestó – Ud. no dijo nada cuándo le dijeron que iban a casarse.
-Lo sé, pequeña, pero Inuyasha es un hanyou. –Dijo Kaede – Es mitad humano-mitad demonio. Pero Sesshomaru es un demonio de raza pura y eso es algo que lo enorgullece y hace que desprecie a los humanos y a criaturas como Inuyasha.
-¡Eso no es cierto! – Defendió Rin – El señor Sesshomaru tiene un corazón muy amable y es bondadoso aunque la gente crea lo contrario. Siempre se preocupo por mí y me ayudo cuándo estuve en peligro, también en más de una vez ayudó a Inuyasha y Aome. Kohaku también cuándo estuvo en peligro el lo ayudo y lo protegió. Todos creen que el es malo pero eso no es cierto, es valiente y aguerrido cuándo de luchar se trata, pero es tierno y cariñoso cuándo tiene que serlo. Siempre fue así conmigo.
-¡Ay, niña! – Dijo Kaede sacudiendo su cabeza – Será mejor que dejemos esta conversación para mañana, hoy todo lo que te diga será inútil.
-No importa lo que diga, yo sé como es el y nadie me va a decir lo contrarió –dijo yendo a acostarse.
La anciana Kaede la miró preocupada. ¿Qué haría? No había contado con que tendría esa clase de problemas. Suspirando fue a tomar la vela para apagarla y se percato del paquete que Rin había dejado sobre la mesa cuándo llego, miró hacia todos lados y sabiendo que no debía lo abrió para ver su contenido.
-¡Que belleza!- Exclamó mirando el hermoso kimono que brillaba aún a la luz de la vela, sacudió su cabeza sonriendo- Ud. si que sabe como conquistar a una mujer, señor Sesshomaru. ¡Quién lo diría!
Aún sonriendo y pensando que esta visita de Sesshomaru sería muy complicada se fue a acostar esperando que a la mañana siguiente Rin estuviera más tranquila para poder hablar con calma del asunto.
Rin se acostó molesta, se abrazo a las sábanas y se pregunto:
-¿Por qué todos piensan que el señor Sesshomaru es malo? ¿Acaso el no ayudó a destruir a Naraku? ¿Es que yo soy la única que ve lo bueno en el? ¿Por qué nadie cree que el es amable y de buen corazón? ¡No es justo!
Le costó dormirse, las palabras de la anciana Kaede resonaban en su cabeza quitándole el sueño:
-Los humanos y los Mononoke no deben mezclarse.
-Eso fue lo mismo que me dijo el monje Ungai cuándo era una niña y fui secuestrada por Ungokuki junto con los niños de la aldea cercana. El quiso llevarme de regreso a la aldea y yo solo quería esperar al señor Sesshomaru y cuándo este vino a buscarme el monje quiso eliminarlo pero el señor Sesshomaru fue más fuerte y pudo vencerlo a el y a sus seguidores, nunca entendí porque cuándo el señor Sesshomaru me dijo que hiciera lo que quisiera no me miro a mí sino al monje. Recuerdo que cuándo me iba el me dijo lo mismo que la anciana Kaede “Los humanos y los Mononoke no deben mezclarse.”
El monje me dijo que una niña humana no debería seguir a alguien como el. ¡Como me gustaría que viera lo equivocado que estaba!
Se durmió bien entrada la noche cansada de tanto pensar y llorar.
Mientras tanto Atsuyo que se había retirado molesto decidió ir hasta el bosque al parecerle ver la silueta de Sesshomaru desapareciendo entre los árboles.
-Solo lleva aquí un par de días y ya esta causando problemas. ¿A qué cree que vino? Todos estábamos muy bien sin el.-Pensó molesto.
Camino de prisa y encontró a Sesshomaru de pie en un claro del bosque como si lo estuviera esperando, Atsuyo se sorprendió al principio pero se recompuso y lo increpo sin importarle la desventaja que tenia frente a Sesshomaru.
-¡Oye tú!-Le dijo -¿Qué crees que estas haciendo?
Sesshomaru lo miró y se dio la vuelta sin prestarle atención.
-¡No te atrevas a darme la espalda!-Le dijo desafiante -¿Qué derecho tienes de venir después de tanto tiempo a molestar a Rin?
Sesshomaru se detuvo en seco. ¿Cómo se atrevía a hablarle así ese insolente?
-No tengo porque contestarte –le dijo dándose la vuelta y mirándolo con frialdad –no es asunto tuyo.
-¿Qué no es asunto mío? –Replicó Atsuyo – ¡Claro que lo es! Rin es muy feliz aquí y ahora que esta acostumbrada a vivir entre los humanos apareces tu para llenar su cabeza de dudas. Ella tiene su vida aquí, tiene amigos y personas que la quieren, tiene un futuro y una vida normal con nosotros.
-¿Te refieres a una vida normal contigo? – Le dijo sarcástico.
-Sí -le dijo – me refiero a una vida normal conmigo. Tengo planes para compartir mi vida con ella ¿Sabes? Y no pienso dejar que tu presencia arruine todo.
-¿Y no crees que Rin es la que debe decidir eso? ¿Quién te piensas que eres para planear su vida sin consultárselo?
-Soy el hombre que puede hacerla feliz –le respondió Atsuyo – conmigo tendrá todo lo que no tuvo antes, un hogar, una familia, amor. Tú no puedes darle eso. ¿Qué clase de vida crees que tendrá si se va contigo? Piénsalo. Una mujer humana con un Mononoke, no sería bien vista, no seria aceptada ni por los humanos ni por los demonios. ¿Y ya pensaste en sus hijos? Serian híbridos, como Inuyasha, y según tengo entendido tú lo desprecias porque es medio-humano medio-demonio si sientes eso por tu hermano que llevan la misma sangre de su padre ¿Qué sentirías al tener hijos así? No creo que eso te hiciera muy feliz. ¿Cómo crees que se sentiría Rin al ver que desprecias a sus hijos? ¿Y cuándo ella comience a envejecer y tú sigas viéndote como ahora, que harás? ¿La abandonaras en el bosque y la dejaras sola a su suerte?
– ¡Cállate, maldito! – Dijo Sesshomaru enojado abalanzándose sobre el y sujetándolo por el cuello lo levantó varios centímetros del suelo – Podría arrancar tu patética cabeza solo con una mano.
– Si lo sé – dijo Atsuyo medio sofocado – pero eso no cambiara el hecho de que si haces que Rin se vaya contigo lo único que conseguirás es que su vida sea una tortura, sin embargo a mi lado tendría una vida normal y no me importaría verla envejecer porque ese es el destino de nosotros los humanos. Si realmente te importa márchate y déjala aquí a mi lado.
Sesshomaru lo miró con rabia ¿Quién se creía que era para hablarle así? Con solo apretar su mano podía matarlo y terminaría con su vida, pero se dio cuenta muy a su pesar que Atsuyo tenía razón en algunas cosas que le había dicho.
Lo arrojó con rabia contra los árboles y le dijo:
-Puedes agradecerle a Rin el que aún estés con vida, pero no te olvides que ella puede decidir sola su destino.
Atsuyo desde el suelo y frotándose el cuello lo vio alejarse.
– Pero en que estaba pensando – se dijo – pudo haberme matado.
Sesshomaru se alejó del lugar sintiendo que una rabia enorme lo consumía. ¿Cómo se atrevía ese insolente a hablarle así? Desde que lo vio en la aldea supo que tendría problemas con él a causa de Rin. ¿Y por qué le había dicho todo eso? Si bien era cierto que no quería a Inuyasha, no sabía realmente si era porque era un híbrido o solo lo odiaba porque le había quitado la atención de su padre y por consiguiente cuándo rescató a Izayoi e Inuyasha de Takemaru perdió su vida junto con este. También estaba el tema de las espadas, el siempre quiso tener a Tessaiga pero su Padre se la dejó a Inuyasha y al principio no le importo valerse de cualquier medio para conseguirla, hasta llegar a matar a su hermano era un camino viable para él, luchando con Inuyasha por Tessaiga fue que perdió su brazo izquierdo, pero nunca se lo reprochó a su hermano ya que fue en una pelea y para Sesshomaru una perdida así en un combate era algo que no tenía que reprochar. Con el tiempo y viendo como perdía el control Inuyasha a causa de su sangre demoníaca al estar alejado de la espada comenzó a perder el interés en ella, pero no cabía duda de que siempre había considerado a Inuyasha como alguien inferior e indigno de ser su hermano, hasta el momento que lucharon contra Naraku y Magatsuhi y cuándo este último poseyó el cuerpo de Inuyasha pensó que tendría que matarlo pero Inuyasha se las arregló para expulsarlo de su cuerpo para que Sesshomaru pudiera matarlo con Tenseiga. En ese momento tuvo que reconocer que su hermano se había convertido en alguien fuerte y decidido a pesar de ser un hanyou. Pero muy a su pesar también no pudo evitar pensar en el hecho de que junto a Rin su descendencia no tendría la pureza de su estirpe que era algo que a él lo enorgullecía. En todo este tiempo no había encontrado una mujer digna de compartir su vida mucho menos de tener a sus hijos, tal vez era hora de pensar más con la cabeza que con el corazón, porque también estaba el bienestar de Rin y eso era algo que a él le importaba y mucho. Por eso la dejo con Kaede para que ella estuviera segura en el momento de tomar la decisión de donde deseaba vivir. No quería seguir pensando en eso pero debía hacerlo y esa vocecita volvía nuevamente a decirle que no debía haber besado a Rin, que debía haber esperado hasta hablar con ella y ver que era lo que ella pensaba hacer, después de todo el siempre le había dicho:
-Rin, haz lo que quieras.
Así que ella era la que tenía que decidir que iba a hacer. ¿O no?

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