Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo IV

Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo IV

Fanfic Sesshomaru y Rin

Sesshomaru y Rin: El Reencuentro

 

La noche caía lentamente sobre el campo Rin y Jaken satisfechos se recostaron en el árbol desperezándose.

Jaken se tiró boca arriba frotando su estomago.

-Estuvo delicioso, Rin – dijo – hacía mucho que no saboreaba algo así.

Rin sonrío cuándo vio levantarse a Sesshomaru y venir hacia donde estaban ellos.

-Te llevaré a la aldea –dijo.

-¿A la aldea? –Pregunto Rin- ¿Por qué?

Sesshomaru la miró y respondió:

-Es tarde, no debes andar sola por el bosque.

-Pero no estoy sola, estoy con Uds.- protestó.

-Ella tiene razón, amo – dijo Jaken mirándolo extrañado- después de todo…

Jaken cerró la boca, la mirada de Sesshomaru fue más elocuente que cualquier cosa que le pudiera haber dicho solo que no entendía porque la iba a llevar a la aldea si después de todo se supone que habían venido por ella, realmente no entendía que estaba pasando.

-Vamos – le dijo Sesshomaru a Rin.

Rin iba a seguir protestando, cuándo Sesshomaru le dijo:

-En la montura de Ah-Un hay algo para ti.

-¿Para mí?- dijo y corrió a buscar en los bolsillos de la montura.

Encontró un paquete y lo sacó, también notó que había otro paquete en la montura, pero era un cilindro no podía ver su contenido así que no sabía lo que era.

-¿Para quién será? –Se preguntó -¿Es por eso que me va a llevar a la aldea, va a ver a alguien más? Pero ¿a quién?

-Oye, Rin- le grito Jaken – ¿Encontraste el paquete?

Rin se sorprendió al escuchar al señor Jaken y dejo sus pensamientos a un lado.

-¿Es esto?- pregunto levantando el paquete.

No espero la respuesta, rompió el envoltorio, sus ojos se abrieron sorprendidos y su boca pronunció un ¡OH! de admiración al ver el hermoso kimono que estaba dentro del paquete.

-¡Es bellísimo!- exclamó ajustándolo a su cuerpo- Me queda perfecto. Gracias.

Miro a Sesshomaru y corriendo a su lado lo abrazo a pesar de que sabía que a el eso no le gustaba.

Sesshomaru se sorprendió de la actitud de Rin, sintió como si le hubiera caído un rayo no pudo explicarse porque se sintió así.

Jaken al ver eso, dio un salto y le grito:

-¡Oye Rin, no seas atrevida, sabes que eso molesta al amo! ¿Qué no tienes nada mejor que hacer? –Dijo sacudiendo sus brazos.

Rin miró a Sesshomaru y se sintió algo incomoda, ¿por qué había hecho eso si sabía que el iba a molestarse?

-Lo siento, señor Sesshomaru –dijo soltándolo- Es que me emocione mucho con su regalo.

-Ya vámonos – dijo dando la vuelta y caminando en dirección a la aldea- Ya es tarde.

Rin suspiró aliviada por un momento pensó que Sesshomaru se enojaría con ella, pero no fue así, Jaken también se sintió aliviado al ver que se alejaban.

-Pero que niña tonta – pensó y volvió a tumbarse en el suelo.

Era una noche clara, la luna llena iluminaba todo el campo con su luz y las luciérnagas parecían una lluvia de estrellas fugaces.

-Mire, señor Sesshomaru, cuantas luciérnagas – dijo Rin corriendo entre ellas – parecen estrellas.

Sesshomaru se detuvo y la miró correr entre ellas, siempre las había visto y nunca les prestó atención, para el solo eran insectos luminosos que no tenían ningún propósito solo el de fastidiar a los viajeros pero ahora le parecían maravillosas revoloteando alrededor de Rin.

Su corazón comenzó a palpitar con fuerza nuevamente, las diversas fragancias de la noche hacían que el aire se tornara embriagador.

Rin se detuvo frente a el respirando agitadamente tras haber corrido por el campo, en su mano derecha traía una flor con dos o tres luciérnagas en sus hojas.

-¡Mire señor Sesshomaru, cómo brillan! – Dijo mostrándole la flor.

Sesshomaru la miró pero no vio la flor ni las luciérnagas solo vio el rostro de Rin iluminado por la luna, se acerco más a ella sin darse cuenta de que lo hacia, percibía el aroma de Rin mezclado con las fragancias de la noche y eso lo aturdía, no podía explicarse que le pasaba solo sabia que desde que había visto a Rin en el río no podía sacarla de su mente.

-Rin – le dijo suavemente.

– ¿Sí, señor Sesshomaru? –pregunto expectante mientras lo miraba directamente a los ojos, ella también sentía que su corazón galopaba como un potro desenfrenado cuándo estaba junto a él, siempre había sentido algo especial por Sesshomaru pero ahora esos sentimientos habían cambiado y la confundían. Ya no lo veía como cuando era pequeña y tenia que levantar mucho su cabeza para verlo, ahora había crecido y le llegaba casi hasta el hombro. Tampoco podía evitar sentirse turbada cada vez que estaba a su lado, en ciertos momentos sentía que la tierra se movía bajo sus pies y que caía en un abismo para darse cuenta después de que eso era algo imaginario.

-¿Será la emoción de volverlo a ver después de tantos años?-Pensó.

Se molesto con el cuándo la dejo en la aldea, pero después cuándo Kaede hablo con ella le hizo entender que para el también había sido una decisión difícil, pero lo había hecho porque ella no podía pasar su vida temiendo a los humanos, tenía que aprender a vivir en el mundo de los humanos y después decidir en donde quería vivir.

El le había prometido que volvería por ella y cuándo se fue ella le dio el listón que usaba en su cabello.

-Esto es para que no se olvide de mí – le dijo mientras le daba el listón.

Sesshomaru lo miró y le dijo:

-¡Deja de decir tonterías!- y guardo el listón entre su ropa.

Los primeros años el venía de visita y siempre le traía un kimono de regalo, después comenzó a viajar lejos y ya no venía pero cada tanto Kohaku lo encontraba en alguno de sus viajes y el siempre le mandaba un regalo para ella.

Ahora después de tanto tiempo estaba de regreso y ella esperaba que se la llevara como lo había prometido hacia tiempo atrás. O tal vez que se quedara cómo antes.

Sesshomaru seguía mirándola fijamente a los ojos, Rin se sintió como si estuviera en algún lugar mágico, atrapada en la mirada de Sesshomaru y deslumbrada por el hechizo de la luna llena.

-Rin – volvió a decirle Sesshomaru poniendo su mano en su cintura acercándola hacía él.

Rin bajo la mirada mientras Sesshomaru la acercaba lentamente, levanto el rostro de Rin sosteniendo su mentón con su mano, podía sentir cómo latía el corazón de ella, con fuerza y emoción.

Su corazón también latía apresuradamente cada vez que estaba cerca de ella.

-Se…Señor Sesshomaru – dijo Rin con un hilo de voz.

Su rostro estaba muy cerca del suyo, sintió como los brazos de Sesshomaru comenzaron a cerrarse en un abrazo haciendo que se le dificultara respirar por la emoción, sintió sus labios cálidos en los suyos, una descarga de electricidad recorrió todo su cuerpo, sentía mariposas en el estomago y un fuego quemando sus mejillas, levanto sus brazos y rodeo el cuello de Sesshomaru mientras este la besaba con un beso interminable y apasionado.

-Señor Sesshomaru – dijo acurrucándose entre sus brazos y apoyando su cabeza en el pecho de él- hace mucho que lo espero, pudo haberme llevado con Ud. yo lo habría seguido a cualquier parte.

-Lo sé, Rin –le dijo suavemente- pero debía darte lugar para que vivieras con los humanos nuevamente, no puedes pasar tu vida temiendo a los tuyos.

-¿Entonces me llevará con Ud. ahora? – preguntó.

Él no le contesto volvió a besarla, solo sabía que no quería separarse de ella, quería tenerla siempre a su lado así como estaba ahora fundida en un abrazo.

No podía explicar lo que sentía.

Había conocido a muchas mujeres, de diferentes razas. Princesas demonios, aguerridas guerreras, humanas como la princesa Sara del castillo Asano que se enamoró perdidamente de él hasta el punto de darle su alma a los demonios para conseguir su amor, poderosas sacerdotisas, hasta alguna enemiga había coqueteado con él en el fragor de la batalla. Pero ninguna había hecho que su corazón palpitara tan fuerte como cuándo estaba cerca de Rin, nunca se imagino que sería cautivado por una mujer humana y más de una vez se pregunto si esos sentimientos serían los que sintió su padre al conocer a la princesa Izayoi.

Si alguien le hubiese dicho meses atrás que se enamoraría de una humana lo habría matado solo por sugerirlo, pero ahora, ahora tenía que rendirse ante ese sentimiento tan abrumador que lo hacia sentirse pequeño ante el.

Acaricio el cabello de Rin mientras la contemplaba con ternura. Podía sentir como latía el corazón de ella, su respiración suave y sus brazos abrazándolo con fuerza como si no quisiera separarse de él.

Podía haberse quedado toda la noche tan solo abrazándola pero tenía que llevarla a la aldea sabía que la anciana Kaede estaría preocupada por su tardanza y el no quería que Rin se sintiera presionada, después de todo él había sido el que decidió dejarla al cuidado de Kaede sabiendo que estaba en buenas manos.

-Vamos – le dijo suavemente.

-Sí –respondió caminando a su lado sin poder creer aún lo que había pasado, ni en su sueño más hermoso Rin se había atrevido a soñar así, jamás cruzó por su mente imaginarse que Sesshomaru algún día la besaría.

Solo esperaba a que el volviera por ella, para estar juntos otra vez. No le importaba si el no la amaba como amaría a una mujer de su clase, lo único que quería era seguirlo como antes y ver como se convertía día a día en el demonio más poderoso de la época.

Camino a su lado sin hablar, aún sentía mariposas en el estomago y el cielo girando a su alrededor, su corazón palpitaba tan fuerte que le dolía el pecho y un miedo angustiante comenzó a invadirla lentamente.

-¿Pero que me pasa? –Pensó – ¿Por qué me siento así ahora, que es este miedo que me embarga?

Miró de reojo a Sesshomaru que caminaba a su lado sin hablar con su vista fija en el camino.                                                                                                                            

-¿Por qué estará tan callado? – Se pregunto – ¿Lo preocupara algo que no me ha dicho?

Volvió a mirarlo, pensando si le preguntaría o no que pasaba cuándo escucho su voz diciéndole:

-Hemos llegado Rin. Te veré mañana – se despidió y comenzó a alejarse.

-Señor Sesshomaru – dijo nerviosa viendo como este se daba vuelta y la miraba sin hablar – nada eh… lo veo mañana.

 

 

 

 

 

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