Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo III

                                                                CAPITULO III

Sesshomaru y Rin

Sesshomaru miró a Rin mientras esta preparaba la comida y su mente se lleno de recuerdos, no pudo evitar el recuerdo de aquella tarde que la conoció.
-Amo Sesshomaru-dijo Jaken-¿Por qué la niña humana viene con nosotros? Amo Sesshomaru…
Cómo era su costumbre Sesshomaru no le contesto, después de todo a Jaken no tenía porque darle cuenta de lo que hacia y aunque quisiera tampoco sabía porque lo había hecho, así cómo no sabía porque Tenseiga lo había salvado del viento cortante.
Si la espada no lo hubiese envuelto en su energía y sacado del lugar, tal vez habría muerto en ese momento, así mismo salió malherido y le llevó varios días recuperarse así fue como conoció a Rin.
Estaba molesto y dolorido y esa pequeña vigilándolo lo molestaba más. ¿Por qué seguía viniendo?
Ya le había dicho que el no comía la comida humana, que no le gustaba, pero cada vez que ella venía le traía algo. Era realmente una molestia. ¿Y por qué no decía nada? ¿Acaso será muda?-Pensó.
A veces se hacia el dormido para ignorarla pero a ella parecía no importarle se quedaba mirándolo hasta que supuestamente despertaba.
Recordó aquella tarde que Rin vino a verlo con su rostro golpeado, no pudo evitar preguntarle que le había pasado. ¿Quién se atrevería a golpear así a una pequeña?
Rin no pudo contestarle, lo único que pudo hacer fue sonreír, Sesshomaru no la había mirado cuándo le hizo la pregunta, pero no pudo evitar mirar aquella sonrisa que ilumino la cara de la pequeña.
– ¿Por qué sonríes?-Preguntó- Solo te pregunte que te había pasado.
Rin no pudo contestarle con palabras la inmensa felicidad que sintió cuándo el le habló, ya que había perdido la voz desde que vio cómo los bandidos asesinaban a toda su familia, solo pudo sonreírle.
Sesshomaru recordó que esa tarde ya sintiéndose mejor decidió irse del lugar, sintió el olor de Jaken en el aire y se dirigió hacia donde este se encontraba, no muy lejos de allí.
Al llegar vio a Jaken descansando con Ah-Un y deshojando una flor.
-¡Vaya tonto!- Pensó -¿Así es cómo me busca?
Miro hacia el suelo y vio unas piedras, recogió dos y le arrojo una a Jaken que le dio en la cabeza.
Jaken se dio vuelta para ver quién era el atrevido que le estaba arrojando piedras, le haría probar su furia castigándolo con el báculo de Dos Cabezas, pero cuál no seria su sorpresa al encontrarse frente a Sesshomaru. -¿Qué no se supone que tenías que estar buscándome?- Le dijo lanzándole otra piedra.
-¡Amo bonito!, ¿Se encuentra bien? –Preguntó- ¿Dónde ha estado?
-Después –le dijo Sesshomaru- ya vámonos de aquí.
Pero de pronto y antes que se fueran el aire de la tarde se lleno de olor a sangre, haciendo que Sesshomaru se pusiera alerta
-¿Qué ocurre, amo?-Pregunto Jaken.
-Hay olor a sangre –dijo y comenzó a caminar hacia la aldea- sangre humana y ese olor…
Sintió el olor de la niña mezclado con la sangre y el olor de los lobos.
– ¿Estará herida?-Pensó.
Se dirigió al bosque sabía que ella estaría ahí como todas las tardes pero sino iría a la aldea a buscarla.
La encontró en el claro del bosque, muerta, los lobos la habían matado.
No pudo explicarse lo que sintió en ese momento, solo pensó que ya no vería su rostro sonriente y golpeado y eso realmente lo entristeció.
Jaken tocó su cuerpo con el báculo y le dijo:
-Esta bien muerta, amo, ¿Conoce Ud. a la niña humana?
Se dio vuelta para ver a Sesshomaru y dio un salto al ver que este desenvainaba a Tenseiga.
-Vamos a probar el poder de Tenseiga-dijo Sesshomaru, blandiendo su espada- puedo ver a los sirvientes del inframundo que vienen a llevarse el alma de la pequeña.
Agitó la espada en el aire cortando a los demonios que querían el alma de la niña, se inclino, la levantó del suelo y vio asombrado cómo esta volvía a la vida.
-¡Es increíble esta viva! –Pensó.
Sesshomaru se puso de pie y se fue sin decir nada. Jaken miro en todas direcciones cómo no sabiendo que hacer, la niña sin más salió corriendo tras Sesshomaru y Jaken al ver que quedaba solo también corrió tras ellos.
– Amo Sesshomaru, amo Sesshomaru espere, no me deje –gritaba mientras corría.
La pequeña corrió hacia Sesshomaru y caminó junto a el.
-Me…me…llamo…me llamo Rin, se…señor Sessho…maru.-Dijo haciendo un esfuerzo al hablar.
Sesshomaru se detuvo sorprendido al escuchar la voz de la niña.
-¿Cómo es posible? –Pensó- ¿Acaso Tenseiga le devolvió la voz al revivirla?
Miró a Rin y esta le regalo una sonrisa cómo hacia cada vez que iba a verlo, sintió algo extraño al mirarla no sabia lo que era pero muy en su interior se alegraba de verla porque después de todo ella estaba cómo había estado el hacia unos días solo y vulnerable. Era una sensación que no le había agradado en lo absoluto, las heridas y la demora de Jaken en encontrarlo sumado al enfrentamiento con Inuyasha, habían hecho que se sintiera realmente mal, sin embargo las visitas de Rin lo hacían sentirse mejor aunque el no le diera importancia. Por eso se preocupo al sentir el olor de sangre humana y decidió ver que sucedía.
-Si quieres venir con nosotros debes conseguir tu comida – le dijo- no puedes esperar que alguien te traiga comida. ¿Entiendes lo que te digo?
-¡Sí! No se preocupe…yo puedo…yo puedo hacerlo.- Dijo Rin sin dejar de sonreír.
-Bien –le dijo Sesshomaru, mirando la ropa de ella –Necesitas un kimono nuevo, no puedes seguir con esos harapos.
Y así fue como Rin pasó de ser una huérfana solitaria y abandonada a ser parte del grupo de Sesshomaru al que ella considero como una familia.
Aún recordaba cuándo le trajo el kimono a Rin, ella estaba tan feliz que lo único que hacia era correr a su alrededor y probarse el kimono sobre su ropa vieja.
-Deja de dar vueltas a mí alrededor y ponte el kimono, Rin-dijo yendo a sentarse para darle tiempo a Rin de cambiarse.
-Humana tonta- dijo Jaken – lo único que haces es que el amo Sesshomaru se retrase en su viaje. Deberíamos dejarte en el bosque.
Rin miró a Jaken con los ojos llenos de lágrimas. ¿Por qué el señor Jaken le decía eso?
Ella no quería ser un estorbo, solo deseaba estar con ellos.
-Jaken, -rezongó Sesshomaru- guarda tu lugar.
Jaken trago saliva y comenzó a transpirar.
¡Debo tener cuidado! –Pensó – El amo estima a esta pequeña, sino tengo cuidado podría matarme. Nunca me había hablado así habiendo un humano presente, quiere decir que esta niña es importante para el aunque no lo diga directamente. ¡Un momento! Entonces, ¿esta mocosa le importa más que yo, que soy su fiel sirviente, buaa?
-Jaken, ya deja de pensar tonterías y acompaña a Rin a buscar comida.
-Eh, ¿Por qué debo acompañarla, amo? Ud. le dijo que ella debía procurarse la comida.
-Jaken, -dijo con un tono de voz tan afilado como un cuchillo – ¿estas cuestionando una orden mía?
– Glup…no, no amo bonito, solo lo decía porque Ud…Hem…Hem… no importa. Rin date prisa. ¿Cuánto piensas demorar en vestirte?
Rin salió de entre unos arbustos con su kimono nuevo y Jaken no pudo evitar pensar que era una niña muy bonita.
-¿Qué le parece, señor Sesshomaru, le gusta cómo me queda?- dijo dando unas vueltas frente a el para que viera cómo le quedaba.
-¡Rin! No molestes al amo con tonterías, vamos a buscar algo para comer así el señor Sesshomaru puede seguir su viaje. ¡Date prisa!
-¡Si! –Dijo Rin -¡Vayamos a pescar!
Salió corriendo hacia el río dejando atrás a Jaken.
-¡Oye espérame! –Le gritó sacudiendo los brazos – No vale que salgas primero.
Los vio alejarse hacia el río, así que decidió recostarse y descansar sabia que iban a tardar en regresar, pero a su vez no quería perderles de vista ya que los bosques se habían vuelto peligrosos con tantos monstruos deambulando por ahí.
Desde que Rin quedó huérfana tuvo que aprender a sobrevivir, pescaba algún pez, conseguía fruta, a veces alguna mujer de la aldea le regalaba una hogaza de pan, pero a pesar de ser una niña huérfana y sola no contaba con la solidaridad de los aldeanos; muchas veces había sido maltratada por ellos.
A nadie le importaba que estuviera sola, tampoco les preocupaba el hecho de que no tenía comida o que era un blanco fácil para los monstruos que rondaban por el lugar.
Por eso los aldeanos la golpearon aquella tarde cuándo la encontraron pescando en el río, para ellos, ella les estaba robando los peces nadie tuvo consideración por ella; por eso prefería ir al bosque donde descansaba Sesshomaru al menos el no la maltrataba solo la ignoraba pero para ella eso estaba bien porque el estaba herido y era comprensible que estuviera molesto por eso no le importaba que el no quisiera hablarle o comer lo que ella le llevaba cuando el se sintiera mejor estaba segura que su actitud cambiaría.
Tampoco quería dejarlo solo en el bosque sintiéndose mal, ella estaba sola y no le gustaba estarlo así que por eso iba a verlo a pesar que el le había dicho que no fuera.
Se sintió muy feliz cuándo el le habló y más feliz se sintió cuándo abrió los ojos y se encontró en los brazos de Sesshomaru nunca supo que le había pasado, siempre pensó que se había caído y desmayado al ser perseguida por los lobos y cómo no tenía a nadie en la aldea cuándo Sesshomaru se fue decidió irse con el.
-Nadie va a extrañarme si me voy –pensó.
Claro esta ella no sabia que todos en la aldea habían muerto. Pero decidió irse del lugar
porque para ella la vida le había brindado una nueva familia, no porque Sesshomaru la hubiese adoptado, ella había decidido adoptarlo a el, lo seguiría adonde el fuera no importaba el lugar, ni el peligro que hubiera.
Tampoco si tenia que seguirlo a la distancia o si el le permitía caminar a su lado, cualquiera fuera la decisión que Sesshomaru tomará para ella estaría bien.
Pero tanta insistencia de su parte tuvo su recompensa Sesshomaru la llevo con el y la cuido cada vez que estuvo en peligro, hacia mucho tiempo que Rin no sabía lo que era que alguien la cuidara y hasta el señor Jaken se preocupaba por ella, aunque tenía celos de ella al ver que el amo bonito le dedicaba tiempo y preocupación.
Le molestaba cuándo tenía que acompañarla a buscar comida pero más le preocupaba que le pasara algo ya que tendría que soportar la furia del amo y eso era algo que el no estaba dispuesto a hacer. Así que acompañaría a esa niña tonta hasta que la dejaran en alguna aldea humana porque según Jaken eso era lo que el amo pensaba hacer con Rin.

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