Sesshomaru y Rin: El Reencuentro Capitulo II

                                                      CAPITULO II

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Kaede sonrió, se dio cuenta de que Sesshomaru no había pensado que en diez años Rin habría cambiado tanto, cuándo el se fue dejo una niña pequeña y ahora al regresar se encontraba con una hermosa jovencita. Ella ya había vivido lo suficiente cómo para darse cuenta que, por más que Sesshomaru intentara disimularlo, no esperaba encontrarse a Rin tan cambiada.

Un joven se aproximó a ellos, con aire preocupado preguntó:

-¿Rin, todo esta bien?

-¡Atsuyo! – Exclamó – ¡El señor Sesshomaru y el señor Jaken vinieron a visitarme!

-Ya veo – dijo mirando fijamente a Sesshomaru.

-¿Pero que le pasa a este insolente? –Pensó Jaken -¿Cómo se atreve a mirar al amo así, no se da cuenta que el señor Sesshomaru podría matarlo con una mano?

Sesshomaru miró a Atsuyo, se dio cuenta que al joven al igual que a él le molesto su presencia. Se dio la vuelta y comenzó a alejarse no sabia porque pero estaba molesto ya no quería estar ahí y menos con ese muchacho insolente.

-Vámonos, Jaken – dijo.

-Pero amo…- comenzó a protestar Jaken, pero guardo silencio al ver la forma en que Sesshomaru lo miró.

-¡Señor Sesshomaru, espere! – Gritó Rin – ¿Vendrá después? ¡Señor Sesshomaru!

-No te preocupes, Rin, después vendremos a visitarte. – Le respondió Jaken – ¿No es así, amo bonito?

Sesshomaru no le respondió, siguió caminando.

-Creo que el amo se molesto – pensó – no entiendo porque, tal vez le molestó la presencia de ese joven.

Rin miró como se alejaban preguntándose si volverían pronto y si el señor Sesshomaru se la llevaría con el esta vez. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Atsuyo:

-¡Oye Rin, veo que tuviste una buena pesca!

Rin miró los peces que tenia en su mano, levanto los peces y los mostró con orgullo.

-No solo tuve una buena pesca – dijo – sino que pesque el pez más grande que se haya pescado lo cuál me convierte en la mejor pescadora de este lugar.

-Ya veo,- dijo Atsuyo – creo que solo fue suerte.

-¿Suerte? Nadie ha sacado un pez de este tamaño. ¿Por qué no admites que pesco mejor que tú?

-Tal vez lo haga si me invitas a cenar – respondió.

-Esta bien, pero tendrás que admitir que yo soy la campeona de pesca y la mejor cocinera de aquí.

-¡Eso no es justo! – Exclamó Atsuyo.

-¡Promételo o no habrá cena! –Sentencio Rin.

-Esta bien, tú ganas – río Atsuyo – es un trato.

-¡Estupendo!-Dijo Rin-Nos veremos luego.

Atsuyo se alejó saludando con la mano, Rin lo vio alejarse y volteo para ver si todavía veía al señor Sesshomaru, pero este ya se había alejado del lugar.

-¡Que pena! –Pensó-Casi no pude hablar con el señor Sesshomaru y con el señor Jaken. Tampoco vi a Ah-Un. ¿Ya no estará con ellos?

Abrió grandes sus ojos mientras pensaba que le habría pasado, el señor Sesshomaru no le dijo nada pero tal vez no quería preocuparla. ¿Qué haría?

Le pareció lo más lógico ir a buscarlos y ver que pasó con Ah-Un.

-Sra. Kaede –llamó- voy a salir por un momento.

-¿Adónde vas, Rin?-Pregunto Kaede, saliendo de la casa.

-Tengo que preguntarle algo al señor Sesshomaru-gritó mientras se alejaba corriendo – no tardaré.

-¿Por qué no esperas a que regrese? Ya debe estar muy lejos. ¡Rin, espera!

-No se preocupe, estaré bien.

Corrió en la dirección que vio alejarse al señor Sesshomaru sabia que no podía estar muy lejos, después de todo el le había prometido que regresaría por ella así que no se iría sin decirle.

Sesshomaru se detuvo a un lado del río y se sentó bajo un frondoso árbol, Jaken se aproximo con Ah-Un de las riendas.

-Amo Sesshomaru. ¿Qué es lo que piensa hacer ahora?-Pregunto.

-¿A que te refieres, Jaken?

El tono de voz de Sesshomaru hizo que Jaken tragara saliva y pensara dos veces lo que iba a decir, llevaba mucho tiempo con el amo bonito y conocía muy bien sus bruscos cambios de humor y en ese momento debía ser muy cuidadoso para no molestarlo más de lo que ya estaba.

-Hem…Hem… ¿Usted piensa decirle a Rin que regrese con nosotros? Le pregunto porque pensé que habíamos venido a buscarla ya que…

No término de hablar Sesshomaru lo golpeo antes de que terminara de hablar.

-Yo y mi bocota-pensó Jaken mientras se frotaba la cabeza.

Iba a decirle algo a Sesshomaru pero este se levantó de pronto y comenzó a caminar.

-Espere amo-grito Jaken-¿Adonde va?

No se molesto en contestarle el viento trajo el aroma de Rin, no estaba lejos de donde el se encontraba.

¿Qué hacia ahí? El la había dejado en la aldea ¿cómo era posible que estuviera tan cerca?

No había caminado mucho cuándo la vio aparecer saludando con la mano y gritando:

-Señor Sesshomaru, señor Sesshomaru, que bien que lo encontré.

Se detuvo frente a el casi sin aliento.

-¿Qué haces aquí, Rin?-Pregunto- ¿Ocurre algo?

– Solo quería preguntarle por Ah-Un, cómo no estaba en la aldea con el señor Jaken quede preocupada pensando que tal vez le había pasado algo.

Sesshomaru la miró no podía creerlo haberlo seguido hasta ahí solo para preguntar por Ah-Un realmente los humanos eran muy extraños en ciertos momentos.

-¿Viniste hasta aquí solo por eso?

-Si-dijo con una sonrisa.

-Ven conmigo –le dijo Sesshomaru y comenzó a caminar de regreso hacia el lugar donde estaba descansando.

Solo dio un par de pasos ya que Jaken venia con Ah-Un hacia donde estaban ellos.

-Amo, me preocupe por usted-dijo desmontando y haciendo una reverencia-Por eso vine a buscarlo. Rin, ¿Qué haces aquí?

-Vine a preguntar por Ah-Un –dijo abrazando al dragón- no lo vi en la aldea y quería saber si le había pasado algo.

-¡Pero que tonta eres! ¿Qué podía haberle pasado, cómo se te ocurre preocupar así al señor Sesshomaru? Tuvo que interrumpir su descanso para venir hasta aquí haces que se preocupe por nada. ¡Eres una desconsiderada!

-¡Yo no soy desconsiderada! No me diga eso –dijo Rin molesta.

-¡Si lo eres, si lo eres!-dijo Jaken.

-No, no, no,

-¿Por qué no se callan ambos?-rezongó Sesshomaru.

Rin y Jaken se encogieron de hombros y se miraron el uno al otro.

-Tonta –pensó Jaken.

-Tonto Señor Jaken –pensó Rin mientras caminaba al lado de Sesshomaru que se dirigió nuevamente a donde estaba descansando.

El estomago de Rin comenzó a rugir de hambre y Sesshomaru la miró por sobre su hombro y le dijo:

-¡Será mejor pesques algo para comer, Rin!

-¡Si! –Exclamó con alegría –Acompáñeme señor Jaken, vamos a pescar juntos.

Salio corriendo mientras Jaken corría detrás de ella.

-¡Espera, Rin, no seas tramposa!

-Vamos a pescar un pez muy grande para comer.

-Si –dijo Jaken saboreando el sabroso pez en su mente- Date prisa tengo hambre.

-Yo también.

Se metieron en la parte baja del río mientras Sesshomaru volvió a sentarse bajo el árbol a descansar y verlos cómo se divertían pescando, cerró los ojos un momento pero el alboroto que hacían era tanto que era imposible pensar en descansar. Se preguntó cómo pensaban pescar con ese ruido los peces deberían ser sordos para aproximarse a ellos.

-¡Vamos, señor Jaken! –Dijo Rin- ¡No deje que los peces se escapen!

-No te preocupes,-dijo mientras intentaba atrapar uno- no podrán escapar del hábil Jaken.

-¡Ahí va, ahí va,-grito Rin, mientras intentaba atraparlo-no deje que se vaya!

-Ya lo tengo, ya lo tengo,-gritó mientras sacaba el pez del agua- mira Rin, es un pez enorme.

-Tiene razón, señor Jaken- asintió – vamos a comer muy bien hoy.

-Yum…Yum –saboreo Jaken -Hace mucho tiempo que no pruebo peces cómo los que hacíamos antes.

-Vamos a preparar el fuego-dijo Rin – así podremos cocinarlo pronto.

-¡Pesquemos otro, Rin – le dijo Jaken mientras la miraba con ojos suplicantes- ¿ Siii?

-Esta bien, pero solo uno más –dijo Rin poniéndose seria – no es necesario abusar de la pesca. Debemos pescar solo lo que necesitamos para el momento, salvo que estemos aprovisionándonos para el invierno.

Jaken la miró fijamente nunca había pensado así, para el los peces y demás alimentos estaban para ser comidos cómo a uno le diera la gana, pero reconoció que Rin tenia razón, no era cuestión de ir por ahí estropeando la comida por gusto.

-Señor Jaken, ahí va otro-gritó –atrápelo.

-Ya lo tengo –dijo Jaken – ya lo tengo, vamos a encender una fogata Rin, con estos dos peces ya tenemos más que suficiente.

-¡Si, tiene razón! – Dijo mirando los peces – encenderé la fogata.

Con mucho esmero Rin trajo leña y rocas y encendió una fogata, puso los peces en unas varitas y los puso a que se cocinaran en el fuego.

Sesshomaru los observó de lejos, fue cómo retroceder en el tiempo y ver a Rin niña otra vez intentando cocinar los peces y Jaken corriendo con la manga de su camisa prendida fuego, frunció el seño al ver que no era un recuerdo sino algo que estaba pasando ahora.

-Tonto Jaken –pensó – ¿Cuándo harás algo bien?

Se levanto y fue hasta donde Jaken corría gritando y lo tomó del cuello de la camisa.

-Amo bonito.-sollozó Jaken – me estoy quemando.

-Puedo verlo – dijo sarcástico Sesshomaru – no te preocupes Jaken un poco de agua solucionará todo.

Acto seguido arrojó al pobre de Jaken al medio del río.

-Así esta mejor – dijo con toda tranquilidad y volvió a recostarse bajo el árbol.

-Señor Jaken salga del agua y venga a sentarse al calor del fuego – le dijo Rin.

-¡Señor Jaken!-le dijo Rin- ¡Los peces aún no están!

Golpeo la mano de Jaken que intentaba tomar uno de los peces que Rin estaba cocinando.

-¡Oye! ¡No hagas eso!- Refunfuño Jaken, masajeándose la mano.

Miró a Rin molesto, pero su mirada cambió en seguida, recordó hacia años atrás cuándo tenia que acompañarla a buscar comida o cuidarla porque Sesshomaru se lo ordenaba.

Al principio fue una molestia, nunca entendió bien porque Sesshomaru la había traído con ellos.

¿Sería, tal vez, porque no tenía a nadie en la aldea y era maltratada por los aldeanos?

Pero si era así, ¿Por qué no la dejó en alguna otra aldea?

No pudo evitar recordar los celos que sintió cuándo ella comenzó a seguir al señor Sesshomaru, ella le robaba la atención del amo y hacia que el se preocupara por ella y no solo eso el amo bonito le ordenaba que fuera con ella cuándo esta iba a buscar comida o frutas o si debía quedarse en algún lugar esperándolo el siempre tenía que quedarse con ella cuidándola mientras el amo se ausentaba por días y el tenía que esperar sin saber que estaba pasando, porque al regresar Sesshomaru tampoco le decía nada de lo que había hecho por más que el le preguntara que había sucedido.

Muchas veces deseo que algún monstruo se la hubiese llevado pero si eso hubiese ocurrido el señor Sesshomaru lo habría matado porque para el Rin era muy importante aunque cómo siempre lo disimulaba muy bien haciendo de cuenta que perseguía a Naraku porque había intentado matarlo, cuándo en realidad lo hacia porque se había atrevido a secuestrar a Rin y había ordenado a Kohaku que la matara.

Pero dentro de todo Jaken reconocía que en más de una ocasión Rin los había ayudado, incluso cuándo lo picaron los insectos venenosos de Naraku, Rin fue a la casa de JinenJi a buscar una hierba para contrarrestar los efectos del veneno y al no tener JinenJi en su casa le pidió que le explicara donde poder encontrarla ya que JinenJi al ser mitad-demonio, mitad-humano en ciertos días sufría el cambió propio de su especie convirtiéndose en humano.

Con mucho esfuerzo y con las indicaciones de JinenJi y la ayuda de Ah-Un fue en busca de la hierba y después de esquivar el ataque de monstruos y escalar a la cima pudo llegar adonde estaba la planta para arrancar unos brotes y caer al abismo al resbalar su pie de la roca.

Pero no cayó un rayo de energía la sostuvo poniéndola a salvo, era el señor Sesshomaru que regresaba de perseguir a unos insectos y presintiendo que ella estaba en peligro se apresuro a rescatarla y la llevo al lugar donde Jaken esperaba ya casi moribundo por causa del veneno.

No podía dar crédito a sus ojos al ver que el amo bonito la había traído y lo más importante, ella había conseguido el antídoto para curarlo, ahí fue cuándo comenzó a mirarla con cariño y a preocuparse realmente por ella, porque sabía que ella se preocupaba por el.

Así acepto el hecho de que por un extraño capricho del amo una pequeña niña humana viajaría con ellos a partir de ese momento y pasaría a ser parte importante de sus vidas. 

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