Sesshomaru y Rin el Reencuentro

RIN EN EL RIO II

Rin se encontraba en el río, estaba pescando cómo todos los días, era la mejor pescadora de la aldea nadie la superaba en eso. Atrapó otro pez y sonrió:
-¡Este sí que es enorme!- pensó complacida mientras imaginaba la cara de Atsuyo -¡No va a poder creerme sino se lo muestro!
Acomodó al gran pez junto con los otros que había pescado.
-¡Ya sé lo que haré! ¡Se lo prepararé para la cena, para él sólo!-sonrió con malicia-No va a poder acabárselo, entonces tendrá que admitir que soy mejor que él pescando.
Atsuyo era un joven de la aldea de la anciana Kaede dónde Sesshomaru había dejado a Rin hacia diez años. Al principio Rin se molestó con Sesshomaru, él siempre le decía:
-Rin, haz lo que quieras.
Pero esa vez no lo hizo, solo la dejó y se marchó, ella no lo había entendido por más que Kaede se lo explicó para ella era algo imposible de creer que la hubieran dejado ahí.
Pero hoy se daba cuenta de que era necesario que ella permaneciera en una aldea humana para aprender todo lo que sabía ahora.
¿Qué sería del señor Sesshomaru y el señor Jaken? No había tenido noticias de ellos desde hacia mucho tiempo, veía a Inuyasha y Aome varias veces porque venían a visitar a la anciana Kaede, también Miroku y Sango venían de visita con sus hijos y el pequeño Shippo que se había convertido en un joven muy fuerte al igual que Kohaku.
De pronto sintió una extraña sensación que recorrió su cuerpo, algo que no había sentido hasta ahora. ¿Por qué sería eso?
Su respiración y su corazón se aceleraron bruscamente.
-¿Qué me pasa?-Pensó-¿Por qué de pronto tengo esta extraña sensación?
Estaba segura que alguien estaba observándola pero no se atrevía a voltearse.¿ Quién podría ser?
Su curiosidad, tan grande cómo su temor, hizo que volteara y lo que vio hizo que se congelara por un momento y su corazón latiera cómo un potro desenfrenado.
De pie ante ella se encontraba la imponente figura de un yokai, dio un paso atrás sintiendo que le faltaba el aire y no podía respirar, los peces que sostenía en su mano cayeron al suelo mientras ella con sorpresa y temor balbuceo:
-¿Se…señor Sesshomaru?
Sus ojos se abrieron grandes cómo platos y una sonrisa de alegría ilumino su rostro:
-¡Señor Sesshomaru!-gritó corriendo a su lado-¡Señor Sesshomaru, es usted!
Su primer impulso fue abrazarlo pero se contuvo, sabía que a él esas demostraciones de afecto no le gustaban, pero ella se moría de ganas de abrazarlo aunque cómo siempre respetaba la forma de ser de Sesshomaru.
Se paro frente a él y lo miró a los ojos, esos ojos calmos y fríos que siempre la hicieron sentir segura porque al contrario de lo que los demás pensaban ella sabia que él tenía un corazón cálido y amable, se lo había demostrado en infinidad de veces cuándo estaba en peligro siempre corrió a salvarla y jamás le dijo o hizo un solo reproche por sus descuidos.
-Rin, – le dijo –
No la saludó, ni le preguntó cómo había estado todo este tiempo pero eso no le importo a Rin el solo hecho de estar frente a él era suficiente, aún no podía dar crédito a sus ojos la brisa del medio día traía el aroma de los cerezos en flor, y jugaba con sus cabellos que brillaban al sol.
-Sabía que regresaría, señor Sesshomaru, lo sabía-susurró-
-Recoge tus peces – le dijo- regresemos a la aldea.
Se dio la vuelta y comenzó a caminar lentamente, Rin se sintió niña de nuevo.
-¡Sí! – dijo con una sonrisa enorme, recogiendo sus peces.
Se apresuro y camino a su lado mirándolo fijamente.
-¿Qué ocurre?-preguntó viéndola de reojo-
-Nada-contestó pero seguía mirándolo fijamente.
-¡Umm…!
Camino a su lado cómo lo hizo cuándo niña solo que ahora él no se veía tan alto, no porque no siguiera siendo la imponente figura de siempre sino por el hecho de que ella ya no era la pequeña niña de antaño, ahora era una joven alta y fuerte gracias a él que siempre hizo que ella aprendiera a procurarse la comida, ella y el señor Jaken.
Se detuvo un momento con una expresión seria en su rostro, Sesshomaru también se detuvo y la miró por sobre su hombro.
-¿Qué ocurre?-preguntó.
-¿Y el señor Jaken?
Sesshomaru siguió caminando cómo si nada, Rin lo miró preocupada ¿Por qué no le respondió? ¿Le habría pasado algo?
-¡Señor Sesshomaru!-dijo y corrió a su lado-¡Señor Sesshomaru!
Sesshomaru volvió a mirarla por sobre su hombro y dijo sin darle importancia:
-Esta en la aldea.
Rin río divertida, se sintió aliviada al saber que no le había pasado nada.
Sesshomaru la miró y preguntó:
-¿Por qué te ríes, solo te dije que esta en la aldea?
Termino de pronunciar esas palabras y el recuerdo de cómo conoció a Rin invadió su mente.
-¿Por qué recordé eso?- pensó y volvió a mirar a Rin ya no era la pequeñita que lo había cuidado mientras estuvo herido en el bosque después de una pelea con Inuyasha.
-Haz crecido-le dijo.
-Si,-respondió Rin –han pasado diez años desde que se fue señor Sesshomaru. Los humanos cambiamos mucho en diez años. Usted se ve igual que la última que vez que lo vi. Imagino que el señor Jaken estará igual también.
-Sigue siendo el mismo tonto de siempre –le contesto- Si es que a eso te refieres.
-No diga eso señor Sesshomaru, el señor Jaken no es ningún tonto –defendió Rin-
Sesshomaru se hizo el distraído y a Rin le pareció ver una sonrisa en sus labios lo que le trajo el recuerdo del señor Jaken cuándo le decía:
-El amo tiene una sonrisa temible, prefiero verlo enojado y no sonriendo eso sin duda nunca es buena señal, quiere decir que algo terrible va a pasar-decía sacudiendo su cabeza.
Rin no estaba de acuerdo con eso, había visto a Sesshomaru sonreír más de una vez con ella y ser cariñoso también, recordó que en más de una ocasión Sesshomaru le había mostrado afecto y preocupación por ella, cómo aquella vez que los perros del inframundo la llevaron a ella y Kohaku.
El señor Jaken le había contado cómo Sesshomaru fue a buscarla y cómo se había entristecido cuándo supo que no podía revivirla con su Tenseiga cómo lo había hecho cuándo se conocieron, su madre al saberlo tan angustiado utilizó una piedra meido y la revivió para que él se tranquilizara.
Ella no recordaba nada de eso, solo recordaba que cuándo abrió los ojos vio el rostro de Sesshomaru que le sonreía y la acaricio con ternura mientras le decía:
-Ahora estas a salvo.
Jaken le había dicho que nunca le dijera o preguntara nada al amo de lo que había sucedido, porque si este se enteraba que el le había contado eso lo mataría por abrir su bocota.
-¡Estoy muy feliz de que haya venido, señor Sesshomaru!-le dijo-¡Lo extrañe! ¡Y al señor Jaken también.
Jaken se paseaba nervioso en la aldea mientras una muy anciana Kaede lo seguía con la mirada.
-Señor Jaken –dijo esta-¿Por qué no se calma? Estoy segura que Rin regresará en cualquier momento.
-Usted no entiende, anciana. Vine a decirle a Rin que el amo esta de regreso y esa desconsiderada no se encuentra. ¿Qué tanto puede tardar en pescar algunos peces?
Tal vez deba ir al río a buscarla.
-Ella no pesca siempre en el mismo lugar –dijo Kaede sacudiendo la cabeza- tardaría horas en encontrarla.
– ¡Humm…! – Resopló Jaken – Esa tonta niña, vine a escondidas del señor Sesshomaru a decirle que regresamos y no se encuentra aquí.
-¿Y por qué vino a escondidas, señor Jaken – preguntó Kaede – El señor Sesshomaru me dijo que dejaría a Rin a mi cuidado para que ella aprendiera a convivir con los humanos y les perdiera el miedo a los de su propia especie. También me dijo que volvería para ver cómo estaba.
Jaken tragó saliva y miró para todos lados.
– Usted no entiende, – dijo mirándola fijamente – el amo es demasiado orgulloso para admitir que extraño a la pequeña Rin. Le pregunte si vendríamos a verla y me dijo que tenia cosas más importantes que hacer, por eso vine a verla para decirle que estábamos en las cercanías de la aldea.
– Ya veo – dijo Kaede mientras veía cómo Jaken seguía con su nervioso paseo -¿Cree Ud. Que el Señor Sesshomaru se moleste si sabe que vino hasta aquí?
– ¿Pero que clase de pregunta es esa? – Grito Jaken sacudiendo su báculo de dos cabezas –El señor Sesshomaru podría matarme por esto.
-¿Por qué se supone que debo matarte, Jaken? -Pregunto Sesshomaru.
Jaken sintió un escalofrío que recorrió su cuerpo al reconocer la voz fría y sarcástica del amo ¿Cómo no lo había visto venir? ¿Y qué hacia ahí después de todo? Se dio vuelta temeroso esperando el golpe que iba a caer sobre él, cuándo una hermosa jovencita cayó sobre él abrazándolo tan fuerte que no podía respirar.
-¡Señor Jaken! ¡Lo extrañe, señor Jaken! – dijo Rin abrazándolo cada vez más fuerte.
-Suéltame tonta, no puedo respirar –grito.
-Lo siento – dijo Rin – pero estoy muy feliz de verlo.
Rin lo soltó y Jaken tosió mientras intentaba respirar al mismo tiempo que miraba a Rin y el cambio que en ella se había dado.
-¡Cielos, Rin, cómo has crecido! – Dijo mirándola de pies a cabeza – ¡Ya eres toda una mujer!
-¡Ay, señor Jaken que cosas dice! – Río divertida.
Jaken volvió a mirarla, ya no era la pequeña niña que se escondía detrás de él cada vez que se sentía amenazada por algo o por alguien, también notó que el señor Sesshomaru la observaba con mucha atención, no sabia porque pero vino a su mente el recuerdo del padre de Sesshomaru que se había enamorado de una mujer humana.
-¿Será…? No, no es posible – pensó – el amo jamás se enamoraría de una humana, es más no imagino al señor Sesshomaru enamorado, él no es así lo único que le importa es ser el más fuerte y luchar con aquellos que lo desafíen.
-¿Cómo se encuentra, señor Sesshomaru? – Saludo Kaede – ¿Piensa quedarse mucho tiempo por aquí?
– No –respondió sin mirarla directamente ya que sus ojos seguían todavía mirando a Rin.

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